Los seguidores de nuestra editorial seguramente conocen Prince, la imagen purpura, el primer libro en lengua castellana que analiza al detalle todo el conjunto de obras audiovisuales ligadas a la figura del Genio de Minneapolis. Su autor, Marcelo Chaparro Santana, nos recuerda en este artículo exclusivo que, años después de su fallecimiento, el gran músico y cantante sigue aún muy presente en la industria musical y en el corazón de los aficionados.

Prince 2.0, nominado a los Grammy 2021

Marcelo Chaparro Santana

Este domingo 14 de marzo se entregan los 63º premios Grammy en el Staples Center de Los Ángeles, y Prince Rogers Nelson, el pequeño gigante púrpura del funk está nominado en la categoría de Mejor álbum histórico. Este es solo uno de los muchos reconocimientos que este icónico multiinstrumentista del funk’n’roll ha recibido en el mundo anglosajón desde su fallecimiento. En nuestro país también hay señales de un resurgimiento de su figura gracias a homenajes, publicaciones acerca de su vida y reediciones de su obra. Applehead Team ha aportado su grano de arena publicando mi voluminoso ensayo sobre Prince y su relación con el cine: Prince, la imagen púrpura 

El Grammy al Mejor álbum histórico se otorga desde 1979 como reconocimiento a los logros en restauración del sonido de obras grabadas. 1999 (1982, Warner Bros.), el disco de Prince que está en la lista de posibles ganadores, fue reeditado en 2019 por Trevor Guy, Michael Howe & Kirk Johnson como productores, y Bernie Grundman como ingeniero de sonido. Los otros álbumes nominados en esta categoría son Celebrated, 1895-1896 de Unique Quartette, Hittin’ The Ramp: The Early Years (1936-1943) de Nat King Cole, It’s Such A Good Feeling: The Best of Mister Rogers de Mister Rogers, Souvernir de Orchestral Manoeuvres In The Dark y Throw Down Your Heart, The Complete Africa Sessions de Béla Fleck. 

El álbum 1999 es uno de los preferidos de la crítica y de los fans de Prince. Su reedición llegó en un superpack deluxe formado por diez vinilos, que incluían el disco original remasterizado, además de la friolera de veinticuatro temas inéditos, un directo y un DVD con una actuación en Houston perteneciente a la gira Triple Threat Tour.  

La caprichosa portada refleja el mundo distópico (la Guerra Fría) y apocalíptico (el Armagedón) de principios de los ochenta. ¿Y cuál es la propuesta del genio de Minneapolis? Bailar hasta que este mundo se venga abajo. Aparte de temas como la política, el sexo, el Día Final, la moda, los coches y el Minneapolis Sound, el cine fue una importante fuente de inspiración para la creación de este álbum, que opta al Grammy tras obtener una puntuación de 10/10 en la exigente revista Pitchfork. Las películas que influyeron en Prince durante el período de composición y grabación de 1999 son Cabeza borradora (Eraserhead, David Lynch, 1977), Quadrophenia (Franc Roddam, 1979), El creador de ídolos (The Idol Maker, Taylor Hackford, 1980) y Las profecías de Nostradamus (The Man Who Saw Tomorrow, Robert Guenette, 1981). 

La figura y el legado de Prince están llamados a vivir una segunda etapa, vista la acogida entre críticos, músicos y medios especializados que está teniendo el enorme archivo de material inédito del artista (unos dos mil quinientos documentos audiovisuales), conocido entre los fans del mundo púrpura como «La bóveda» y que se encuentra a salvo en unas instalaciones de almacenaje en Iron Mountain, California.  

Desde su inesperado fallecimiento en 2016, tanto prensa como aficionados, pasando por artistas y escritores de medio mundo, llevan cinco años produciendo materiales que celebran la aportación del genial músico a la cultura popular, prosiguiendo así la indagación sobre los significados de su legado. En solo cinco años, la actividad se ha intensificado a un ritmo que deja a cualquier fan sin respiración… y sus bolsillos un poco (o mucho) más ligeros. 

El catálogo púrpura se clasifica en dos grupos. El primero comprende los álbumes grabados con Warner de 1978 a 1996; el segundo, lo publicado posteriormente en distintas joint-ventures (de 1996 a 2015). Con material perteneciente a la primera etapa, Warner lanzó la recopilación Prince 4Ever (treinta y nueve hits y un tema inédito), Purple Rain (once temas inéditos), 1999 (veinticuatro) y Sign O’ the Times (cuarenta y cinco). Un total de ochenta y un temas, cuatro conciertos (uno de ellos con el coloso del jazz Miles Davis). 

De la gestión de las grabaciones de la segunda etapa se encarga Sony Legacy, que ha lanzado Anthology: 1995-2010, una recopilación digital con treinta y nueve temas difíciles de encontrar. Además, ha reeditado nueve álbumes, varios sencillos y un álbum de remixes en formatos LP y CD, aparte de en streaming. Y, por supuesto, están también los álbumes póstumos. El primero fue Piano and a Microphone 1983, una grabación casera en la que Prince tocaba y cantaba en la intimidad de su hogar. El segundo, Originals, con quince maquetas de canciones que Prince cedió a otros artistas («Nothing Campares 2U», «Manic Monday», «Jungle Love», entre otros). A este grupo se unió un EP, Deliverance, que después fue anulado por la Corte Suprema de Minnesota. 

En Estados Unidos, su tierra, el filme Purple Rain ha ingresado en el Archivo Cinematográfico de la Biblioteca del Congreso, todo un homenaje. Y su banda sonora fue elegida la segunda de la historia (detrás de Superfly de Curtis Mayfield). Ya aún hay más: Pantone, la empresa que es una autoridad del color en cuestiones de arte gráfico, ha creado un tono de púrpura en honor de Prince: el Lovesymbol#2; Whatsapp y Google han creado emoticonos con él; la NASA le dedicó la nebulosa Crab; los Grammy grabaron un tributo espectacular de dos horas con algunos de los artistas consagrados en compañía de las mejores promesas de la música; Hollywood y la publicidad usan cada vez más su música; Netflix prepara una serie de seis capítulos sobre su figura; hay en marcha cuatro películas…

Y es que tras su muerte, sus ventas subieron un 44000% y cuatro canciones han ocupado el Top 10 de Billboard. Pero las cifras no terminan ahí, ya que en 2016 vendió más álbumes que cualquier otro artista (superando a Adele y Drake): dos millones de copias físicas en dos meses y cuatro millones y medio de canciones digitales en un difícil año en que nadie vendió más de dos millones. 

Y si por allá llueve, por acá no escampa, afortunadamente. En España, artistas tanto underground como mainstream hacen versiones de sus canciones, mientras páginas web reúnen a su público más fiel, compuesto por gente nueva y por la de toda la vida. The Purple Music Podcast actualmente produce pódcast y revistas, a la vez que están al alza fanzines, libros y curiosidades fanmade de toda índole. El colectivo The Purple Message Guardians ha traducido toda su amplísima obra al castellano, con fines privados, al mismo tiempo que el aclamado libro Los grandes del soul: La tierra de las mil danzas de Luis Lapuente erige a Prince como representante del soul contemporáneo. Además, quien esto escribe, Marcelo Chaparro Santana, aparte de publicar Prince: la imagen púrpura, está preparando un ambicioso proyecto interdisciplinar con sesenta y nueve artistas plásticos junto con la prestigiosa directora de arte Pilar Giles de López. Y esto no acaba, porque Miguel Sutil y Enlace Funk, dentro de los actos conmemorativos del 25º Aniversario de su revista, se han lanzado a la aventura de publicar su primer libro y han elegido a Prince como tema de un ensayo que intenta desgranar la complejidad de los personajes de Su Majestad Purpura: cual Bowie funk, Prince se construyó, destruyó y reinvento a sí mismo a lo largo de cuarenta años de carrera musical. Como siempre, la radio se rinde a sus pies, mientras que la televisión es la gran ausente. Cosas del directo. 

Alea iacta est. Este domingo, en los Grammy 2021, que gane el mejor. Y que la fiesta sea color púrpura, como en 1999. R U Ready? 

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