THE UNDERTAKER
Marcelo Chaparro Santana
«Haz a un lado las armas, apaga la violencia, no te metas crack
No seas un número más para el enterrador»
The Undertaker es el vídeo casero de una jam en la que Prince tocó con el llamado «Trío poderoso»: Prince (como Symbol) a la voz y guitarra, Michael B. a la batería y Sonny T. al bajo. La filmación tuvo lugar el 14 de junio de 1993 en Paisley Park Studios, la casa del genio de MInneapolis. Se trata de una película muy recomendada para los amantes del rock puro, que, además, establece una interesante analogía entre la oscuridad y las drogas.
Una chica llega a Paisley Park. Está desesperada y pide permiso para usar el teléfono. Llama a un tal Victor, pero la conversación termina mal. La chica busca en su bolso un frasco de pastillas y se las toma todas. A continuación deambula por los pasillos del lugar y llega al estudio donde New Power Trio está ensayando. En pleno viaje alucinógeno, la música logra convencerla de que vivir vale la pena. Entonces, la chica se provoca el vómito, expulsa las pastillas y abandona el lugar. La frase «No permitas que el diablo te haga bailar con el enterrador» se lee en la pantalla a manera de epitafio mientras en los altavoces suena una canción sobre regresar a la vida.
En 1993, aún bajo las obligaciones contractuales con su discográfica, Warner Bros., Prince planeó distribuir un álbum nuevo, The Undertaker, de manera gratuita y en colaboración con la prestigiosa revista de rock Guitar World. Pero la idea no podía haber sido más desafortunada: la que es una de las joyas del catálogo underground de Prince fue vetada. Warner impidió llevar a cabo el plan y ordenó destruir mil vinilos ya prensados, envolviéndolos en un plástico para hacerlos irreproducibles. El que iba a ser el primer proyecto alternativo del músico después de cambiar de nombre (ahora era Symbol) no se lanzó al público oficialmente hasta dos años más tarde, cuando lo hizo en VHS. El cedé aún espera en la bóveda de Paisley Park su lanzamiento oficial con la calidad de sonido y diseño que merece. También conviene recordar en qué momento se encontraba Prince: el 27 de abril de ese mismo año había anunciado que dejaba de grabar en estudio y que se dedicaría a explorar medios alternativos de distribución; el día de su cumpleaños, el 7 de junio, anunció que cambiaba de nombre; y para facilitar la reproducción del símbolo que sustituía su nombre, la agencia de publicidad de Paisley Park entregó a los medios de prensa escrita miles de disquetes de 3,5 pulgadas.
La crítica adora esta jam-movie casera. He aquí algunas opiniones: «Visto como cortometraje o videoálbum, The Undertaker es uno de los lanzamientos cinematográficos más interesantes y descaradamente rockeros de Prince»; «Este ensayo es una verdadera lección de guitarra eléctrica. La sesión comienza con “The Ride”, una sublime pieza de diez minutos y con un solo impresionante. Prince multiplica los efectos en su estilo más egocéntrico. El New Power Trio ofrece nuevos títulos (“Poor Goo”, “Zanalee” y “Dolphin”), versiones (“Honky Tonk Women”) o clásicos (“Bambi”), con un talento que te tira al suelo».

En el momento de su lanzamiento, The Undertaker no recibió mucha cobertura mediática ni fue reseñado en la prensa musical. Sin embargo, actualmente, con el vasto catálogo de Prince visto desde la perspectiva de la antología, es mucho más fácil encontrar publicaciones y artículos que le dedican algún tipo de análisis. La opinión general es la de una obra que resume y demuestra el talento de Prince como guitarrista, así como sus esfuerzos por encontrar vías nuevas para distribuir su música y vídeos, esta vez a través del vídeo VHS. Entre sus fans, la opinión es unánime: The Undertaker es, sencillamente, una joya que merece una segunda (y mejor) vida.
En The Undertaker Prince adopta la perspectiva de un observador lejano, pero que posee el poder de la música para sanarte. De esta manera se acentúa el mensaje con la finalidad de concienciar (¿o de ser moralista?) que encontramos en la trama. Desde sus inicios Prince abordó temas sociales, políticos y morales como la Guerra Fría, el sida, las cargas policiales contra la comunidad afroamericana y la pobreza en la que fue forzada a vivir, la esclavitud, el trato a los indígenas nativos norteamericanos, las políticas de Ronald Reagan y los Bush (el padre y el hijo), la codicia del sistema capitalista, la insuficiente respuesta de las administraciones frente a desastres naturales (los huracanes Annie y Katrina), los chemtrails (las estelas químicas), la industria cinematográfica de Hollywood (¡y Harvey Weinstein!), el anticristo, las armas, las pandillas juveniles, el poder de la televisión, los dreamers, las bombas atómicas, la fama, el lenguaje obsceno o herético, la moral, las drogas recreativas como vía de escape… y, por supuesto, la industria discográfica. A todo este conjunto de manifestaciones y personas les daba el nombre de Evil Incorporated, la Maldad Corporativa.
En este caso concreto, las armas, la televisión y las drogas son los tres temas que Prince elige para plasmar su idea de moral. La canción central de esta peli casera había sido escrita para Mavis Staples, la diva del soul. The Undertaker pone sobre la mesa el debate de la tenencia de armas en EE. UU. «Annie Christian», «Sign O’ The Times», «Love Sign», «Exodus» o «Baltimore» son algunos ejemplos de otras canciones en las que Prince abordó este asunto. Desde el principio de su carrera hasta su último álbum Hit N Tun Phase Two (NPG Records, 2015), Prince/Symbol se mostró siempre contrario al uso de las armas y pidió en más de una ocasión leyes para el control de las mismas.
«¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna?», preguntaba Prince en 1988 en «Dance with the Devil», un descarte de la banda sonora de Batman. «No permitas que el diablo te haga bailar con el enterrador», dice en The Undertaker. Y aún más: «No te metas con la heroína, puede que ya no regreses». Conviene recordar que, a lo largo de su carrera, apuntó directamente a las drogas (y a la fama) como fuente de decadencia moral, por ejemplo en «Sign O’ The Times», «Cold Coffee and Cocaine», «Pop Life», «Eye No», «The Future», «Play in The Sunshine», «18 & Over», «My Little Pill», «Old Friends 4 Sale» o «The Love We Make». La canción inédita «Purple Music» resume su postura frente a las drogas: haz lo que quieras, pero las drogas son nocivas (o diabólicas) y la música puede ser tan potente como cualquier narcótico.
Don’t go with the crack
U might never come back
(I believe I’ll say that again): don’t go with the crack
Don’t U give up hope
The undertaker, here come the undertaker!
No te metas crack
Quizás nunca regreses
(Creo que te lo diré otra vez): no te metas caballo
No pierdas la esperanza
El enterrador, ¡que viene el enterrador!
Marcelo Chaparro Santana es el autor de Prince: la imagen púrpura
THE UNDERTAKER
Elenco
Symbol: voz y guitarra
Sonny T.: bajo
Michael Bland: batería
Vanessa Marcil: la groupie
Steve Parke: el recepcionista
Ficha Técnica
Director Parris Patton
Productores: Symbol y Parris Patton
Sello Warner Home Video
Lanzamiento Marzo 6 de 1994, acreditado a Prince (y no a Symbol)


