Aviso importante al lector y posible espectador:
¿Has oído hablar de Movie 43? ¿Sabes una cosa? Que muy pocos han visto esta película. Y para quienes lo hicieron las consecuencias fueron terribles, traumáticas. ¿Te atreves con la cinta más censurada? ¿Con la más asquerosa? ¿Quieres convertirla en tu Santo Grial, en la fuente de tus desvelos cuando explores las pútridas entrañas de Internet? Busca, búscala en los servidores más secretos si tienes agallas. Adéntrate en la dark web, la deep web y la chunga web si tienes hue…, ehhh, si eres valiente y valoras poco, muy poco, tu salud mental. Por tu bien (y por el de la Humanidad) pon freno a tus ansias. Después no digas que no te habíamos avisado…
Según el lado por donde se mire, redactar un comentario en unas pocas líneas acerca de Movie 43 (2013) supone una tarea fácil y difícil al mismo tiempo. Fácil en el sentido de que para recomendarla solo necesitamos ser sinceros y dejar clara la naturaleza del humor que destila. Y difícil porque habría que desentrañar más allá de lo prudente cómo está realizada esta antología humorística y qué cuenta. Básicamente es una colección de 14 cortometrajes, sketches o como quieran llamarse, y hacer referencia al chiste principal que define a cada uno, sería quitarles toda la gracia. Y no querríamos aguarle la fiesta a nadie.
«¿Me va a gustar?», puede preguntarse alguien antes de tomar la decisión de buscarla y darle al play. «¿Te divierte el “caca, pedo, culo, pis”? Y, añadiendo más arsenal, ¿el “teta, pito, chichi y… qué más, ah sí, sangre menstrual”, por ejemplo?». Si la persona responde que sí a estas preguntas, entonces lo pasará en grande con esta película ya que encontrará grandes cantidades de dichos elementos en la mayoría de las historias que la componen. ¿Que no le divierte el catálogo de esos recursos humorísticos? Pues le hará ascos a Movie 43. Explicándolo de otra manera: si le repugnaban aquellas gominas hechas de alivios masculinos o no se reía con los usos placenteros que una joven le daba a su flauta travesera, por hacer referencia a dos ejemplos archiconocidos de determinadas comedias que había a finales de los noventa, que olvide la idea y no se acerque a la película. Por eso, entonces, el espectador cuya inocua pretensión sea retrotraerse sin complejos al «jijijí jajajá» por las cosas cochinas de la fisiología y el sexo, gratísimas en las épocas de la infancia y primeros momentos de la adolescencia, hallará en Movie 43 un paraíso que depara un entrañable viaje al pasado. A no ser que seas un obseso de lo políticamente correcto y las buenas maneras, en realidad esta antología de escandaloso y «fuerte» tiene poco. La función hace gala del borderío y la guarrería a tope, claramente no es apta para todos los gustos, pero no perturba ni entraña ofensa a adultos equilibrados.
Concebida por el productor Charles B. Wessler, colaborador habitual de los hermanos Farrelly, la cinta reúne a un numeroso grupo de directores y guionistas a quienes se les da carta blanca para explayarse a gusto y llevar a la pantalla, con alegría y sin aparentes prejuicios, sus historietas cómicas. Sin embargo, el mayor reclamo para no perderse esta película colectiva es la curiosidad que da ver a su sorprendente reparto interpretando gamberrada tras gamberrada, una larga lista de estrellas que jamás asociaríamos a este tipo de comedia y que parece que dijeron que querían convertirse en niños procaces durante una jornada de rodaje: Hugh Jackman, Naomi Watts, Emma Stone, Uma Thurman, Kate Winslet… En fin, nadie imaginó que un día íbamos a ver a Richard Gere, pongamos por caso, efectuar un peligroso tacto vaginal.
Como sucede con la inmensa mayoría de las antologías, no todos los relatos seleccionados están ni mucho menos a la misma altura (la parodia sobre los superhéroes en una reunión de citas rápidas y la historia tarantiniana del duende raptado son espantosas). Ahora bien, los buenos elevan sobremanera el conjunto. Aunque va por gustos, claro está, cabría destacar los dos cortos dirigidos por Peter Farrelly, que cuentan dos citas a ciegas descacharrantes: Kate Winslet y Hugh Jackman protagonizan el primero, que gira en torno a cierto problema físico del hombre que interpreta Jackman; Halle Berry y Stephen Merchant, putada tras putada, la segunda. También es estupendo el de James Gunn, con una Elisabeth Banks que se enfrenta a un gato animado. Esta actriz, por cierto, hace doblete dirigiendo otro segmento magnífico, muy bien concebido, donde se ríe del miedo que suscita la menstruación entre la población masculina.
A modo de curiosidad hay que decir que la apocalíptica historia marco que se vio en varios países, entre ellos España, y que se ha mantenido en la versión alojada en plataformas, es distinta a la estadounidense. Trata de unos adolescentes que desean ver la terrible Movie 43, escarban en la red para dar con ella y, mientras van encontrando fragmentos sueltos (los sketches que pasan por pantalla), provocan una hecatombe. Además, hay otros dos cortos que se cayeron del montaje original, uno protagonizado por Julianne Moore (y que se recuperó como extra en el DVD), y otro con Anton Yelchin que, por el contrario, no se rescató para el formato doméstico.
A Movie 43 no le fue del todo mal en taquilla, pero tampoco fue un bombazo (costó 6 millones de dólares y recaudó casi 33 en todo el mundo), y, de hecho, cayó muy rápido en el olvidó, cuando tenía todas las papeletas para convertirse en una pequeña referencia para los aficionados a la comedia festiva. El sector crítico la vapuleó en su día, obviando sus aspectos más inteligentes y el goce por su juego narrativo que fácilmente también atraen a un sector más cinéfilo del público, el que aún hoy recuerda chuladas a episodios como Amazon Women on the Moon o el que será capaz de establecer un conexión con esa joya de John Carpenter convertida por méritos propios en pieza de culto y titulada El fin del mundo en 35 mm. Una pena que esta cinta estadounidense no triunfara. Poca gente se acuerda de ella. En cualquier caso, sigue ahí para quien quiera descubrirla o redescubrirla. Eso sí, ya saben ustedes: si quieren, véanla; nosotros les hemos avisado de las consecuencias.


