Por Adrián Roldán
Ultraman es un icono de la cultura pop japonesa y el héroe por antonomasia del país. Un personaje que aun con sus casi sesenta años de historia se mantiene en el presente con una salud de hierro con nuevas series en su país de origen que han conectado a la perfección con su público objetivo y que el resto del mundo puede disfrutar vía canal de YouTube oficial de su productora, Tsuburaya Prods. Además de reinterpretaciones a la occidental como la serie de tres temporadas Ultraman (2019-2023) o Ultraman Rising (2024), ambas producidas por Netflix. Su influencia en la cultura nipona es indiscutible, y podemos apreciar su impronta en creaciones como Pokémon, Shin Chan (1992) o las variopintas apariciones del personaje en obras de Akira Toriyama como Dr. Slump (1981).
El origen del fenómeno lo encontramos en un hombre: Eiji Tsuburaya. Tsuburaya es una de las figuras más importantes en la historia del cine japonés y del género fantástico en general. Mago de los efectos especiales, fue el responsable, junto a su equipo, de la elaboración de los efectos especiales del primer Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo (1954), piedra fundacional del género kaiju eiga o cine de monstruos japoneses. Tras ello le siguieron una retahíla de nuevos monstruos como Rodan, Mothra o Ghidorah que ayudaron a alimentar la fiebre por los monstruos en el país. Con dicho éxito, Tsuburaya tomó la decisión en 1963 de formar su propia productora, Tsuburaya Prods, contando con la producción propia como uno de sus objetivos. El canal de televisión japonés TBS se mostró interesado en apoyar una serie del estudio por lo que, tras casi dos años de preparación, llegó a la pequeña pantalla Ultra Q (1966) con un éxito pocas veces visto anteriormente.
Con su mezcla entre The Twilight Zone (1959-1964) y kaiju eiga, Ultra Q resultó una serie excepcional, dotada de una imaginación desbordante y unos guiones sorprendentes que creaban en el espectador una incertidumbre constante episodio a episodio, además de una calidad técnica exquisita y prácticamente cinematográfica en la recreación de los diversos efectos especiales. Ultra Q marcó un antes y un después y se convirtió en un producto de obligado visionado para todo amante del fantástico.
Si bien, faltaba un elemento. El canal TBS quiso seguir insistiendo en el exitoso concepto del monstruo gigante y animó a que la siguiente serie de Tsuburaya incluyera a una criatura desproporcionada como héroe. Con audiencias que en ocasiones llegaban hasta el 42%, Ultraman (1966-1967) fue toda una revolución social. Con 39 episodios, esta vez en color, se trataba de una serie encantadora, claramente influyente y dotada de una despreocupación y energía que la hacían entrañable. El trabajo de guion resultaba encomiable en su capacidad para retorcer una y otra vez una premisa tan básica y convertirla en algo nuevo e imprevisto. Aun siendo una serie para la televisión realizada en 1966, es capaz de ofrecer pequeños detalles de continuidad, además de hacer evolucionar notablemente a algún que otro personaje principal del elenco.
Tras unos meses de merecido descanso, Tsuburaya Prods regresó por todo lo alto con la celebrada Ultraseven (1967-1968), con una estética de ciencia ficción pura y abiertamente más adulta que su antecesora. Sus guiones filtraban las problemáticas sociales del momento con la xenofobia, la carrera armamentística, el crimen político o los traumas de la Segunda Guerra Mundial como alegorías claras en unos episodios llenos de invasiones extraterrestres y criaturas del espacio exterior. Sus arriesgadísimas decisiones de estilo y forma convirtieron a Ultraseven, con derecho propio, en un clásico del género y una de las ultra series mejor valoradas por crítica y público.
Con la muerte, en enero de 1970, del genio Eiji Tsuburaya, el estudio entró en crisis económica. Con la persiana amenazando con cerrar, Hajime Tsuburaya, hijo de Eiji y nuevo presidente de la compañía, lo arriesga todo para llevar a cabo Return of Ultraman (1971-1972), basada en una idea anterior de su padre. Medio Japón quedó enganchado a una serie que volvía a tener un fondo más adulto, realista y maduro, con una estética elaborada y trabajada. Su héroe, Hideki Go, es todo un acierto: se trata de un carácter más tridimensional y no tan impoluto como anteriores encarnaciones y con el que la audiencia realiza un viaje de crecimiento. Con episodios dirigidos por el maestro Ishiro Honda (director del primer Godzilla) o guiones que llevaban un paso más allá la crítica social, Return of Ultraman fue un paso adelante y responsable de algunas de las cimas no solo de la franquicia Ultraman sino del tokusatsu televisivo.
Return of Ultraman provocó un nuevo boom por el kaiju, así como la creación de decenas de series protagonizadas por héroes de toda índole, como el exitoso Kamen Rider, de Toei. Tratando de luchar contra la competencia, Tsuburaya arremetió con Ultraman Ace (1972-1973), la cual venía cargada de novedades. Entre ellas, presentaba esta vez a dos héroes humanos, un chico y a una chica, los cuales debían unirse para transformarse en Ace. A nivel estético, se acercaba al terror en muchos episodios. Y se atrevió a crear un universo compartido con las anteriores series, al presentar numerosas apariciones de los demás ultra héroes. Con todo, Ultraman Ace está dotada de una muy notable primera mitad que naufraga en una segunda cargada de un espíritu infantil en ocasiones fallido. Las bajas audiencias fueron la responsable de este cambio de timón.
Con la franquicia ya entregada sin rubor al tono infantil, Ultraman Taro (1973-1974) sorprendió por su colorido y gran sentido del humor. Presentaba al pequeño de la familia Ultra, además de nuevas incorporaciones como Mother of Ultra. Ultraman Taro es Las mil y una noches llevado al universo Ultraman. Cincuenta y tres episodios con profusión a la exageración, al absurdo y al surrealismo, con monstruos borrachos de sake, criaturas gigantes que dirigen orquestas de música clásica o planes imposibles como hacer estornudar a una bestia con pimienta. Ultraman Taro es bizarrería pura, pero encantadora.
Con ánimo de estirar el chicle todo lo que se pudiera, Tsuburaya insistió con Ultraman Leo (1974-1975), un regreso radical a las atmósferas oscuras y adultas del pasado. Una serie que insistía en un tono duro y de violencia inusitada, con víctimas humanas en cada episodio (con algún desmembramiento) y que resultó un absoluto fracaso en su momento. Una serie muy apreciable, afectada en su empaque técnico por la crisis mundial del petróleo de 1973 y que provocó un descanso de Ultraman durante varios años.
En 1979, una Tsuburaya deseosa de hacer regresar a su personaje estrella se alió con el estudio de animación Sunrise —responsables en ese mismo momento de Mobile Suit Gundam (1979)— para realizar The Ultraman (1979-1980). Fue un éxito en su momento y que logró reconectar al personaje con nuevas audiencias. Una muy notable serie que gracias al formato de la animación fue capaz de ofrecer situaciones y desafíos que el live action no era capaz. Tras su emisión, se realizaron dos películas que recopilan varios episodios de la serie, las cuales pudimos disfrutar en España. La primera de ellas nos llegó en 1984 bajo el título Las aventuras de Ultraman (1981), mientras que la segunda, Ultraman II (1983), nos llegó en 1985.
Gracias al éxito de The Ultraman, Tsuburaya se animó con una nueva producción del personaje, esta vez en live action. Ultraman 80 (1980-1981) es la oveja negra de la etapa clásica del personaje. Pese a ofrecer, esta vez, a un héroe humano que a la vez es profesor de escuela, dicho concepto fue abandonado a los doce episodios para volver a ofrecer lo mismo de siempre, pero de una manera ya decadente y paliducha. Un fracaso contundente de audiencia y que provocó la desaparición de series de Ultraman durante bastantes años. De hecho, en Japón no se emitieron nuevas series del personaje hasta mediados de los años 90. Aún faltaría para que Ultraman pudiera recuperar el trono que se merecía. Pero esa es otra historia…
En el canal de Youtube de Ryusei Kick Fansub (https://www.youtube.com/@RyuseiKick) están realizando una labor titánica: han recuperado varios doblajes perdidos de las series clásicas de Ultraman, cuando se emitió en España hace treinta años, y están subiendo al canal los correspondientes montajes con el vídeo en alta definición de los episodios. Es una oportunidad perfecta para redescubrir las series originales creadas por el gran Eiji Tsuburaya, o para ver por primera vez en alta definición las primeras andanzas de tan icónico personaje.
¡Y si tienes por casualidad algún episodio grabado de entonces, no dudes en ponerte en contacto con ellos!
Recuerda también que en “Ultraman: la guía definitiva” tienes análisis exhaustivos y apasionados de todas y cada una de estas series.

