En las páginas de Mel Gibson: El bueno, el malo y el creyente se analizan todas las etapas cruciales, tanto en lo personal como en lo profesional, de la ya larga carrera del intérprete de Mad Max. El autor, el crítico francés David Da Silva realiza un apasionado estudio sobre una de las figuras más controvertidas del Olimpo hollywoodiense de las últimas décadas, cuya historia como actor y director tiene tres etapas: el camino hacia la cima del estrellato, su terrible caída, debida a las innumerables polémicas que siempre le han rodeado, y la redención que ha vivido como persona y artista en los últimos años. Pero ahora vamos a detenernos en la segunda etapa, cuando Gibson se asienta en Hollywood, haciendo alguna película desigual, pero también los grandes títulos que siempre irán asociados a su filmografía.

Arma letal (1987)

«La conmovedora escena de la caravana, acompañada de la música jazzy de Eric Clapton, Michael Kamen y David Sanborn, ayudó a forjar la leyenda del actor. Solo con la imagen del intento de suicidio, un primer plano, Mel Gibson muestra una intensidad suficiente como para dotar de una veracísima profundidad psicológica real a su personaje, algo inusual en los taquillazos de la era Reagan».

Hamlet (1990)

«Se transformó en el príncipe de Dinamarca. Tomó lecciones de dicción, siguió una dieta para adelgazar y se tiñó el pelo de rubio. Y el resultado visto en pantalla sorprende. Los espectadores tienen la impresión de redescubrir al actor, que propone un Hamlet muy creíble. Se las arregla para restaurar las emociones contradictorias del personaje, divididas entre la tristeza y la ira».

Braveheart (1995)

«Hoy se nos hace difícil imaginar a otro actor en el papel. Mel Gibson está formidable genial en su kilt, como gran héroe nacional escocés. El personaje representa una destilación de todos los papeles que había interpretado hasta entonces».

Rescate (1996)

«Una vez más, se sintió atraído por un papel ambiguo, por un ser dotado de cualidades, pero también con un lado muy oscuro. De hecho, Mullen es un gran empresario, muy rico, que parece tener resuelta la vida. Sin embargo, se enfrenta a una prueba determinante cuando secuestran a su hijo y los responsables le exigen un rescate para liberarlo. Es uno de esos hombres hechos a sí mismos que tanto admira el pueblo estadounidense. Ahora bien, el guion apunta que habría que poner en duda la legalidad de su enriquecimiento».

Conspiración (1997)

«Una vez más, el equipo de Arma letal rodó una comedia de acción de gran presupuesto, con la incorporación de Julia Roberts para el papel femenino principal. Gibson decidió otra vez interpretar a un personaje al límite, un taxista un poco trastornado que pasa su tiempo hablando con los clientes sobre sus teorías de la conspiración».

¿En qué piensan las mujeres? (2000)

«Su personaje es un machote que colecciona conquistas y, de repente, tiene la capacidad de escuchar lo que las mujeres que están a su alrededor piensan en secreto. El intérprete parece que juega con su imagen de símbolo sexual que popularizó la prensa (lo eligieron, muchas veces, el actor más sexy de Hollywood). La película fue una vez más un gran éxito (182 millones de dólares en Estados Unidos, 372 en todo el mundo) e incluso obtuvo una nominación a Mejor actor de comedia en los Globos de Oro».

Señales (2002)

«La película cuestiona frontalmente la fe: ¿tenemos un destino escrito o la vida está hecha de azar?; ¿nuestra vida está guiada por un ser superior o es solo el resultado de coincidencias? Aunque son preguntas apasionantes, parece lógico que molestaran a Gibson desde un punto de vista personal».

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