Lucio Fulci es uno de esos directores italianos que dejaron a sus espaldas una obra inmortal que, aún a día de hoy, se sigue viendo, disfrutando y comentando en medio el mundo. Hace años se publicó Lucio Fulci. Autopsia de un cineasta, un ensayo único en lengua castellana donde se hacía un recorrido por la filmografía del cineasta romano. Su autor, Javier Pueyo, elaboraba un estudio completo y riguroso de todas las películas en las que participó quien es conocido como «el padrino del gore», aunque, como muy bien se subraya en este libro, se trataba de un director y guionista que tocó innumerables palos, desde el musical al wéstern, pasando por la comedia, género del que se mostró un entusiasta conocedor.

Lucio Fulci. Autopsia de un cineasta llevaba mucho tiempo agotado y Applehead Team ha auspiciado una nueva edición, con material adicional y una rica selección de imágenes, algunas cedidas por colaboradores de Fulci. Pero quien mejor nos puede hablar de ello y de todo lo relacionado con su investigación acerca del realizador de Angustia de silencio, Siete notas en negro o la llamada Trilogía de la Puertas del Infierno es el mismo Javier Pueyo.

¿Recuerdas cuándo y en qué circunstancias viste tu primera película de Lucio Fulci? ¿Cuál fue?

El primer título que vi de Fulci fue Nueva York bajo el terror de los zombis, alquilada en un videoclub de Palma. Al igual que le ocurría a mucha gente, antes de ver la película ya tenía cierto conocimiento de ella, pues había leído artículos que le dedicaban en revistas y fanzines, y había visto diferentes fotografías publicadas, la mítica escena del tiburón, por ejemplo. A menudo, cuando leías mucho sobre las películas de terror, te llevabas una desilusión una vez lograbas verlas. Al menos a mí me pasaba, pero con esta cinta no fue así, pues, en mi opinión, daba exactamente lo que prometía: terror, sangre, locura, diversión, momentos psicotrónicos… Es cierto que la ciudad de Nueva York tiene menos peso en la trama de lo que pueda parecer por su título español, pero al margen de eso, no creo que ningún aficionado al cine de terror quede descontento con el visionado de este filme.

¿Y cuándo y por qué empezó tu «fulcimanía»?

Después de ver y disfrutar Nueva York bajo el terror… pude acceder a otras cintas suyas, como El más allá o Miedo en la ciudad de los muertos vivientes, confirmando así que Fulci era un cineasta que me interesaba, al menos en cuanto a cine de terror. Pero un día recuerdo que emitieron en una televisión autonómica, concretamente en Canal 9, su wéstern Los Colt cantaron la muerte… y fue tiempo de matanza. En aquel momento no conocía la película, pero gracias al periódico de ese día comprobé que se trataba de una de Fulci, así que programé el vídeo para verla más adelante. Y me encantó, literalmente. Era muy brutal. Demostraba que detrás de ella había alguien con cierta personalidad, un cineasta que no dominaba únicamente un género, ni mucho menos. Así que, a partir de ese momento, siempre que podía veía una película de él.

Cuando decidiste escribir un libro dedicado a su filmografía, ¿tenías claro el enfoque desde el principio? Una de sus características principales es que analizas todas las caras de la carrera de Fulci, incluso algunas que sorprenderán a quienes lo conocen solo como maestro del terror.

Sí, el enfoque estuvo claro desde el primer momento. Como bien dices, mucha gente relaciona a Fulci con el cine de terror, algo lógico por otra parte, pues en ese género facturó sus obras más populares. Pero él practicó otros muchos géneros, como la comedia, el drama, el policiaco o el cine de ciencia ficción. Así que mi intención, mi objetivo más bien, era tratar de ver todas sus películas y poder mencionar algo sobre ellas, no con la intención de crear «el libro definitivo sobre Lucio Fulci», ni mucho menos, pero sí escribir una guía para que el lector interesado en el director de El más allá pudiera conocer qué circunstancias le llevaron a elaborar cada uno de sus filmes. Esto me servía, además, para contextualizar un poco las diferentes corrientes que se filmaban en Italia entre los años sesenta y noventa: las comedias eróticas, el giallo, el wéstern…

¿Hubo algo que te sorprendiera al adentrarte en su biografía? Es decir, algo de él como persona.

Sí, que en su juventud decidiese estudiar medicina. Sin duda aquello debió marcarle, y pudo imprimir ciertos conocimientos en diferentes ramas a la hora de elaborar las escenas de sus películas. E incluso en Voci dal profundo realiza un cameo interpretando a un doctor, y en Una historia perversa hace lo propio dando vida a un grafólogo con bata blanca, intuyo que no por casualidad.

¿Qué tres cosas destacarías de su figura como cineasta en general? Esas tres que lo diferencian del resto de directores

Lo primero, lo que siempre me ha llamado la atención, es que Fulci fuese capaz de imprimir su sello en todas sus películas. Ya sean de encargo o filmes de carácter personal, sean de un género u otro, o estén pensadas para el cine o la televisión… ahí está la huella de Fulci, creando un universo propio que, a mí, desde luego, me fascina.

Luego ya existirían otros muchos aspectos de su obra que me resultan interesantes. Nombraré dos. El empleo de la banda sonora para crear momentos intrigantes y espeluznantes. El trabajo en este sentido en Miedo en la ciudad de los muertos vivientes, por ejemplo, me parece directamente brillante. Y también cómo introducía en sus filmes algunas de sus aficiones personales; por ejemplo, a Fulci le gustaban las carreras de caballos, por lo que no debemos sorprendernos de que una escena clave de Luca, el contrabandista ocurra en un hipódromo. Del mismo modo, era un enamorado del jazz, cosa que explica que una de las reuniones entre los protagonistas de El más allá tenga lugar en un bar dedicado a ese género musical.

¿Y qué tres cosas estrictamente como director de cine de miedo?

Si nos centramos en el terror, sin duda el tema de los efectos especiales y el maquillaje debe ocupar un lugar importante en esta respuesta. Mucho se ha hablado, y con razón, de cómo Fulci filmaba esos cadáveres putrefactos llenos de gusanos, construyendo escenas repugnantes… en el mejor de los sentidos…

También es interesante su interés por maestros de la literatura como Lovecraft o Poe, cómo en sus películas emplea determinados pasajes a modo de arranque para después «proponer» él mismo nuevas pesadillas. Así, cintas como El gato negro o Siete notas en negro son reformulaciones de grandes clásicos que, al estar en sus manos, adquieren una nueva dimensión, ofreciendo nuevos conceptos que, tal vez, no sean del gusto de todo el mundo, pero que al menos son diferentes,  no la misma historia que hemos visto en otras adaptaciones.

Por último, me gustaría mencionar el tempo de sus películas de terror. En ocasiones algunas de sus obras son tildadas de lentas e incluso aburridas, pero bajo mi punto de vista, poseen el ritmo adecuado. Si Miedo en la ciudad de los muertos vivientes fuese a toda pastilla, como va La invasión de los zombis atómicos de Umberto Lenzi, por poner un caso, creo que estaríamos ante una cinta mucho más convencional y menos llamativa de lo que es. En ese sentido, me gusta mucho cómo va desvelando Fulci los acontecimientos poco a poco, muy poco a poco.

Supongo que habrá sido complicado encontrar y ver muchas de sus películas. ¿Cómo lo has hecho? Y sobre todo, ¿cuánto has tardado en verlas? Estamos hablado de varias decenas…

Desde que firmé con Tyrannosaurus Books, la editorial encargada de la primera versión del libro, hasta su lanzamiento en 2015, creo que pasaron unos tres años, un tiempo en el que, como dices, tuve que ver, descubrir y redescubrir muchas películas de Fulci. Las formas para encontrar algunas de sus películas fueron diversas: deuvedés editados en otros países, plataformas de contenido VOD, páginas de segunda mano que venden antiguos VHS… El esfuerzo fue grande, pero creo que mereció la pena.

¿Cómo surgió la idea de la parte de entrevistas? Ese es otro de los grandes atractivos de Lucio Fulci. Autopsia de un cineasta. ¿Nos podías contar cómo fue el proceso o alguna anécdota?

Creo que siempre es llamativo poder conocer los testimonios de aquellos que vivieron en primera persona esas filmaciones. Con las entrevistas quería, por un lado, conocer un poco más a Fulci en su faceta de realizador, preguntarle a aquellos con los que contacté y quisieron participar, intérpretes y técnicos, cómo era Fulci en los rodajes: cómo dirigía a los actores y si se ceñía a los planes de rodaje o si improvisaba; cómo trabajaba con los músicos y con los guionistas de sus obras… Por otro lado, siempre me ha parecido interesante escuchar anécdotas, esas curiosidades que ocurren en los sets de grabación, que hacen que, una vez escuchadas, veas de otro modo las películas en cuestión. En este sentido, por ejemplo, nunca he vuelto a ver de igual manera Zombie 3 después de hablar con su protagonista, Beatrice Ring.  

Y me gustaría comentar que me sorprendió, positivamente hablando, encontrarme de todo durante el proceso de entrevistas. Por un lado, estaban aquellos que sentían un profundo cariño por Fulci, personas como Nino Celeste o Roberto Sbarigia, que habían mantenido una verdadera relación de amistad y que estaban encantados de haber trabajado con él. Por otra parte, también encontré la otra cara, casos como los de los actores Bernard Seray o Hal Yamanouchi, que recordaban a Fulci como alguien rudo y severo.  Creo que es curioso poder contar, como decía, con las dos caras, y así que cada uno pueda construir sus propias opiniones.

Y, una vez más, aprovecho para agradecer a todos los entrevistados y entrevistadas que compartieron sus experiencias para que quedaran plasmadas en el libro.

¿Qué novedades trae esta nueva edición?

Ante todo, he de decir que estoy muy contento con la nueva edición coordinada por el equipo de Applehead Team, así que a ellos también les doy las gracias por el esfuerzo y cariño que han puesto en el proyecto. Respecto a las novedades, he podido conversar con el músico Fabio Frizzi y con el guionista Antonio Tentori, ampliando así el apartado destinado a las entrevistas. También he añadido un nuevo capítulo dedicado a algunos documentales sobre la figura de Fulci, incluyendo una reseña del, en mi opinión, excelente filme Fulci for Fake.

El lector también podrá notar que esta nueva edición es en color, y que se encontrará con un nuevo prólogo escrito por mi buen amigo José Luis Salvador Estébenez, verdadero experto y conocedor del cine de género italiano de décadas pasadas, así que supone todo un honor y un lujo para mí poder contar con unas páginas escritas por él.

Como Fulci tocó tantos géneros, te voy a pedir que elijas tu película preferida de cada uno

  • Musicales: Urlatori alla sbarra resulta un buen divertimento rítmico, aderezado con la presencia del mismísimo Chet Baker.
  • Comedia de los sesenta: haré trampa y diré Contrabando en Nápoles, que es de 1959, pero me parece una gran comedia infravalorada.
  • Comedia de los setenta: La juez y su erótica hermana. Edwige Fenech por partida doble, ¿se puede pedir más?
  • Wéstern: iré a lo obvio y mencionaré Los cuatro del Apocalipsis, uno de sus títulos más reivindicados… y con razón, qué diablos.
  • Gialli: la cosa comienza a ponerse difícil… pero creo que Angustia de silencio; esa atmósfera malsana y su brillante final la convierten en mi favorita del Maestro.
  • Terror de la primera etapa: Miedo en la ciudad de los muertos vivientes tiene demasiadas escenas poderosas como para pasarla por alto…
  • Terror de la última etapa: difícil también, pues aun siendo su periodo más denostado, considero que existen varias cintas que se pueden rescatar y disfrutar. Le porte del silenzio sería una de ellas.  
  • Otros trabajos: poca coña con la estupenda serie de televisión que dirigió a finales de los setenta, Un uomo da ridere, con un sensacional Franco Franchi en un registro dramático poco habitual en él.

¿Qué película te gustó mucho la primera vez que la viste y después te ha hecho menos gracia? Y viceversa, la que no te apasionó, pero con el tiempo has acabado disfrutando o encontrado en ella un valor destacable.

La primera vez que vi I due evasi di Sing me pareció muy divertida, pero en un segundo visionado me decepcionó un poco. Por el contrario, ese cruce loco entre Flashdance y los mejores gialli que es Murder Rock, acaba por ser una cinta que, cada vez que la veo, me gusta más.

¿En qué lugar pondrías a Fulci comparándolo con los otros maestros del cine de terror y del giallo italianos?

En uno alto, sin duda. Su concepción del horror y su modo de confeccionar los momentos más crueles son puntos a su favor en ese ranking y lo sitúan a la altura de los mejores. Cuando tuvo que emular la moda marcada por Argento facturó la muy estimable Una lagartija con la piel de mujer, mientras que cuando pudo hacer proyectos más personales rodó cintas soberbias como la mencionada Angustia de silencio o la estupenda Siete notas en negro. Por otro lado, la radical El destripador de Nueva York, considerada de algún modo también un giallo, es un clásico indiscutible y una de las favoritas de los aficionados al cine de culto italiano.

¿Cuál ha sido la mayor alegría que te ha dado el libro?

Es muy pronto para hablar de alegrías (o disgustos) de esta nueva edición, pero la anterior me «regaló» muy buenos momentos. Tal vez el más especial fue la presentación del libro en la sección Brigadoon del Festival de Sitges, con la posterior proyección de La miel del diablo, que contó con la presencia en la sala del actor Bernard Seray y el estilista Satur Merino. Mi festival favorito, en mi sección preferida y con un pase con parte del equipo de la película recordando anécdotas del rodaje. Increíble.   

También, claro, me alegré muchísimo cada vez que alguien me escribía para felicitarme por el libro, pues significaba que esa persona había pasado un rato agradable con su lectura. Y nunca olvidaré cuando el productor Roberto Sbarigia, que había trabajado con Fulci en cintas como Colmillo Blanco o Los cuatro del Apocalipsis, me dijo tras leerlo aquello de que «a Fulci le hubiera gustado».

¿Ha acabado aquí tu investigación personal o crees que todavía vas a poder escarbar más en el universo del director romano?

Ya al acabar el libro en 2015, y antes de la confección de esta nueva edición, seguí interesándome por el trabajo de Fulci. Siempre que puedo adquiero nuevas ediciones de sus filmes en formato físico, y, por otro lado, he seguido conversando con profesionales que coincidieron con él. Por ejemplo, tuve la oportunidad de entrevistar a la actriz Silvia Collatina para el fanzine Obsesión Continua y charlar sobre su experiencia en Murder Rock y Aquella casa al lado del cementerio. Con esto quiero decir que sí, en cuanto tengo ocasión y la situación lo permite, continúo analizando la obra de Fulci, que no por nada lo considero uno de mis cineastas favoritos. 

¿Qué te hubiera gustado preguntarle al maestro si hubieras tenido la oportunidad de conocerlo?

Creo que esta es la pregunta más complicada que me has realizado en esta entrevista… Tal vez le preguntaría qué secuencia fue más compleja de rodar y planificar. ¿Sería la del zombi contra el tiburón?, ¿la muerte de Daniela Doria en El destripador de Nueva York?… También me gustaría saber con cuál de sus películas está más satisfecho, pero no desde el punto de vista de cuál le gustaba más, si no la que se acerca más a lo que tenía pensado desde un principio. Y, por último, y aunque suene a obvio, caería en el mayor de los tópicos y le preguntaría: “¿En qué está usted trabajando actualmente?”. Es una pregunta que suelo hacer en mis entrevistas, pues me interesa conocer los proyectos de la gente con la que hablo, y más aún si son personas que respeto y admiro, como es el caso de Fulci.

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