Troma que Troma que Troma, Troma que Troma Que Troma, Troma que Troma que Troma ¡tra! La mítica compañía de cine salvaje e independiente capitaneada por Lloyd Kaufman vuelve a las librerías españolas de la mano de Applehead Team con la reedición del no menos mítico Todo lo que siempre quise saber sobre cine lo aprendí de El Vengador Tóxico, la obra coescrita por el mismo Kaufman junto con James Gunn, un alumno aventajado de la productora como demuestra su triunfo en el cine hollywodiense con Guardianes de la galaxia.

Fundada al alimón con Michael Herz en 1974, Troma Entertaiment es la productora más longeva del cine independiente de Estados Unidos y ha hecho historia con clásicos de la serie donde campan a sus anchas policías kabuki, estudiantes locuelos en medio de accidentes nucleares, surfistas nazis, unos Romeo y Julieta muy modernizados y demás especímenes… estando a la cabeza de ellos el simpar Toxie. Todos ellos se reúnen en un libro donde se cuenta la historia de la aventura tromística: la creación de la compañía y el proceso de realización de sus mejores (y peores) títulos. Se trata, en definitiva, de una lección sobre cómo enfrentarse al sistema de Hollywood y salir airoso. Además, cuenta con el prólogo del gran Roger Corman.

Hemos seleccionado siete extractos de Todo lo que siempre quise saber sobre cine lo aprendí de El Vengador Tóxico relacionados con las siete películas más importantes dirigidas o codirigidas por Kaufman, pero antes os mostramos la presentación que ha hecho especialmente para nuestra edición española, que alaba y considera más bonita que la estadounidense.

¡Buena visión y placentera lectura!

Squeeze Play (1979)

«Era la primera película dirigida por mí que se estrenaría en una verdadera sala de cine. No tenía ni idea de lo que podía salir de Troma. […]  Por culpa de mis anteriores desastres creativos, no tenía mucha confianza en mis capacidades. En mi calidad de director y director de la fotografía, agradecía poder esconderme detrás de la cámara».

El vengador tóxico (1984)

«Claro que he reflexionado mucho sobre por qué El vengador tóxico ha sido tan popular. Una de las principales razones fue porque el público nunca había visto nada parecido antes. Lo digo sin querer afirmar que eso fuera bueno o malo. Muchas de las cintas sangrientas producidas en los primeros años de los ochenta mostraban cierto sentido del humor dentro del gore. Sin embargo ninguna llevó este contraste hasta el extremo, convirtiéndolo en una comedia divertida».

Mutantes en la universidad (1986)

«Se estrenó en una proyección comercial durante el Festival de Cannes. En ese periodo, una nube radiactiva proveniente de la explosión de Chernóbil flotaba justo encima de nosotros. Se prohibió que los niños se bañaran en el mar y se comiera conejo. Algo más: en la película se ve un edificio que explota; es un buen ejemplo de cómo aprovechar una oportunidad. Nos habíamos enterado de que en la ciudad de Jersey iban a destruir un edificio, así que fuimos a filmarlo y utilizamos las imágenes para la explosión final de la película, aunque fuera completamente diferente de la escuela que se veía al principio».

Troma’s War (1988)

«Durante mucho tiempo la he considerado como nuestra obra maestra aún por descubrir. […] Es mi favorita. Obviamente, como suele pasar con lo que reviste mucho valor para uno, hubo que superar una cantidad de obstáculos aparentemente interminables para llevarla a cabo. Como todas las películas de la Troma, empezó con el estallido de la inspiración inicial y acabó convirtiéndose en un esfuerzo frenético que había que terminar a toda costa. ¡Coge esa toma! ¡Di tu frase! ¡Solo nos quedan dos horas de luz, cagoenlaleche!».

El vengador tóxico II (1989)

«La idea de rodarla me jodía bastante. […] Me sentía atascado creativamente, como si estuviera repitiendo una y otra vez la misma película. Michael Herz sostenía que estábamos justo en esa situación. Realizar una secuela puede ser incluso peor. Japón se nos antojó una buena manera de atajar este problema. Si tenía que hacer la misma película, al menos podría hacerlo en otro país».

Sargento Kabukiman (1990)

«Tras haberla concluido tardamos siete años poder estrenarla en cines. […] Se estrenó en Japón y Alemania, y eso es todo. En mayo de 1996 lo hizo en el importante Film Forum del Centro Cultural de Nueva York. Karen Cooper, la responsable de programación del centro, definió la película como «la mejor sátira sobre Nueva York que he visto en años»».

Tromeo y Julieta (1996)

«Es el resultado de un sueño visionario. Primero, el título me pareció de lo más gracioso; segundo, tenía ganas de hacer una comedia romántica, porque el amor verdadero se entrevé en muchas de nuestras películas, pero nunca lo habíamos puesto en primer plano. Tercero, me sentía en deuda con Shakespeare: las adaptaciones infantiles que había visto hasta entonces me aburrían mucho. Shakespeare era un follonero y sus obras contenían sexo, sangre y humor picantón».

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