Nacido en Japón y con una formación muy temprana en varias disciplinas marciales, Sho Kosugi se trasladó a Los Ángeles con el deseo de estudiar en la universidad. Allí empezó también a enseñar y participar en exhibiciones de karate, kobudo y kenjutsu, haciéndose un nombre tanto campeonatos como en las revistas especializadas. Empezó también a interpretar pequeños papeles hasta que su primera aparición estelar en pantalla, La justicia de Ninja (1981), lo cambió todo. Así comenzó la fiebre ninja en Hollywood, que está analizada pormenorizadamente en Sho Kosugi: El rey ninja de Iván E. Fernández Fojón. He aquí las siete obras principales (seis películas y una serie de televisión) que forman la filmografía estadounidense del luchador japonés.

La justicia de Ninja (1981)

«Las primeras palabras que oímos en la película, al margen de algún grito anterior, es la pregunta por los «nueve niveles de poder», que no son otros que los que integran al Kuji-Kiri, una serie de mantras y mudras (posturas, en este caso, de manos y dedos) que los ninjas usaban como protección en su forma más esotérica, puertas de acceso al conocimiento interior y casi mágico».

La venganza de Ninja (1983)

«Kosugi aportó su carisma arrollador, con muchas ganas de hacer algo bueno y de demostrar su calidad como luchador. Aprovechó la oportunidad, pues esta película se convirtió en todo un título de culto. No en vano sus responsables supieron reunir el buen cine de artes marciales y ninjas con un tono policíaco correcto. La presencia de Keith Vitali, que apoyaba a Kosugi, además de otros actores con conocimientos en artes marciales dejaron excelentes peleas».

Ninja III: La dominación (1984)

«El personaje de Kosugi se enfrenta a varios policías usando sus artes marciales y una shuriken que tiene camuflada en su cinturón. El complemento que soñamos muchos niños cuando veíamos esta película tras alquilarla de nuevo en el videoclub. Y es que si Bruce Lee nos obligó a muchos a construirnos nunchakus con cualquier material, Kosugi nos hizo desear tener armas ninjas ocultas en multitud de objetos». 

The Master (1984)

«Esta serie duró una sola temporada de 13 episodios. En España pudimos verla dentro del programa Cinturón Negro que presentaba la taekwondoka Coral Bistuer a principios de los noventa. Kosugi no solo aparecía en varios episodios como ninja malo, sino que era el coordinador de especialistas, coreógrafo de lucha y consultor sobre el tema ninja. La estructura era la misma que en series de su época como El Equipo A, es decir, aventuras episódicas mientras que, de vez en cuando, avanza la principal, que consiste en la búsqueda de la hija del protagonista, encarnado por Lee Van Cleef».

Las nueve muertes del ninja (1985)

«Quizás el tono de comedia sorprendió a los fans de Sho. Y ni que decir tiene que de nuevo sufrió recortes en algunos países como Inglaterra en las secuencias donde podemos ver nunchakus o el lanzamiento de estrellas, un hecho habitual, pues eran armas ilegales en muchos países. Asimismo hay que destacar su relación con las islas Filipinas, un archipiélago donde el cine de artes marciales tuvo bastante peso en los años setenta y ochenta».

Ruega por tu muerte (1985)

«Mejoró notablemente su carrera y le permitió tener mayor control suyo en la posproducción. Fue el primer título no japonés con ninjas en estrenarse en cines del País del Sol Naciente. El resultado es una estupenda película de acción, con un Kosugi en plena forma y totalmente invencible; un regreso esperado que la convierten en indispensable, y nos quita el malo sabor de boca de su anterior trabajo».

Venganza por honor (1987)

«La primera mitad del film muestra artes marciales, pero es en su segunda mitad donde podemos ver en su plenitud al Sho ninja. Destaca el tramo final, con el ataque de los ninjas con traje de camuflaje, en helicóptero y con ametralladoras, que es previo a las peleas que nos llevarán al desenlace. En definitiva, un no parar de acción que sin duda establecía a Sho como algo más que un ninja, precisamente el modelo seguido en sus posteriores películas».

Águila negra (1988)

«La relación entre Kosugi y Van Damme no fue mala, pero a Sho no le convencía demasiado el belga. Según el propio Sho, debido a que él es más alto que Van Damme, a la hora de patear controlaba menos la distancia, por lo que tuvieron que ensayar bastante las peleas para que resultasen del gusto de Sho, quien, al fin y al cabo, era la estrella».

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