Applehead Team tiene el honor de presentar Mel Gibson: El bueno, el malo y el creyente de David Da Silva.

La editorial que te ofrece las obras que siempre has querido leer pero nadie se atrevía a publicar, incluye en su catálogo un estudio sobre una de las figuras más controvertidas del Olimpo hollywoodiense de las últimas décadas. Su historia personal de caída y redención se ha entrelazado siempre con las que ha protagonizado en pantalla y las que ha dirigido.

Interprete muy querido por el público durante los años ochenta y noventa (Mad, Max, Arma letal), y que, para sorpresa general, se convirtió en director con todas las de ley (Braveheart), Mel Gibson ha recibió desde el principio de su carrera un sinfín de halagos, pero también numerosas críticas. El éxito de sus estrenos empezó a ir en paralelo con las polémicas y los encontronazos con la prensa hasta que, en la primera década del siglo XXI, Gibson tocó fondo en lo personal y perdió el favor de los espectadores.

APPLEHEAD TEAM ofrece a los lectores españoles el ensayo de crítica cinematográfica Mel Gibson: El bueno, el malo y el creyente, escrito por David Da Silva, historiador de cine y profesor francés que en su obra analiza con rigor la trayectoria de Gibson, centrándose en los aspectos más importantes y poniéndolos en relación con sus fuertes creencias religiosas y su concepción del cine como herramienta para poner en práctica la regla de la triple «e»: entretener, educar y elevar». Y es que si hay algo que diferencia al actor y director del resto de colegas es el deseo inquebrantable de conseguir llegar al alma de los espectadores que ven sus películas. ¿Con qué objetivo? Que, después de la palabra «Fin», salgan convertidos en seres humanos mejores.

En todos los sentidos, es un artista impactante y abrumador que se ha labrado un estilo muy particular en sus dos facetas profesionales. Si hay algo que caracteriza casi todas las películas en las que participa es la representación de la barbarie humana, pero también la trascendencia que es capaz de alcanzar cada persona. Se trata de una paradoja que nos permite comprender gradualmente la importancia de la violencia en su filmografía, porque es un tema que realmente obsesiona a Gibson. De hecho, el actor-director está al mismo tiempo fascinado por el sufrimiento físico, el moral, el liberador y el expiatorio.

En la cima y en el abismo

Como escribe de David de Silva: «Gibson continuaba encadenando triunfos antes de la primera polémica real de su carrera, La pasión de Cristo, una obra que no dejó a nadie indiferente. Su reputación comenzó a deteriorarse en Hollywood. Esto fue solo el comienzo del descenso a los infiernos de quien pasó, a ojos del público, de ser un adulado símbolo sexual a tener la imagen de un peligroso alcohólico, racista y antisemita. Una caída increíble, digna de un guion, que parecía irreversible». Pero lo cierto es que gracias a Hasta el último hombre, su última película como director, así como los papeles protagonistas en películas recientes como Blood Father o Dragged Across Concrete, Gibson  ha conseguido la hazaña de regresar a la primera línea de los estrenos y tener un futuro que parece prometedor, algo totalmente impensable hace tan solo cinco años.

El propósito de observar este atípico recorrido artístico se cumple con la obra publicada por Applehead, que se traduce al español después de la buena acogida que ha tenido en Francia. Da Silva es conocido en el mundo editorial de su país natal por ser especialista en cine estadounidense. En sus trabajos anteriores ha escrito sobre reconocidos nombre propios como Sylvester Stallone, Martin Scorsese, Charles Chaplin, sobre temas como las corrientes populistas en La Meca del Cine y su manifestación actual con Donald Trump.

Siguiendo los pasos del modelo supremo

A lo largo de las páginas del libro se revisan varias etapas esenciales que ayudan a comprender la evolución de un autor tan particular. Se cuenta la historia de la familia Gibson en Estados Unidos y en Australia, y, sobre todo, se analiza la importancia de Hutton Gibson, el padre del intérprete, indicándose las razones por las que la infancia del actor de Mad Max es un período fundamental que explica varias obsesiones del artista. Su carrera australiana también es clave, por lo que se incluye un análisis de la colaboración con George Miller y Peter Weir.

El ensayo continúa en Hollywood, cuando Gibson empezó a rodar películas desiguales pero a menudo cautivadoras. Y, después, se trata su paso detrás de las cámaras, la cima de su carrera, el comienzo de su terrible caída y el punto de partida para su resurrección. Son etapas que recuerdan el mismo camino de Jesucristo, desde la revelación hasta la pasión antes de resucitar. Y es que este artista católico parece seguir al pie de la letra los pasos del modelo supremo para todos los cristianos.

Humano y falible, como todos

El objetivo de este estudio es también humanizar a Gibson, quitándole el aura de superestrella. Sin necesidad de disculparle, no hay mejor manera de entender su viaje personal y cómo ha sido capaz, a veces, de estallar y soltar unos insultos inaceptables. También se señala la gran hipocresía que esconde su «cancelación» pública, debida a unas palabras y unos comportamientos derivados de su alcoholismo, mientras que otros (el caso Harvey Weinstein es el último ejemplo) siguieron campando por la industria del cine aun siendo conocidas sus muchas tropelías.

Con Mel Gibson: El bueno, el malo y el creyente el lector tendrá ahora toda la información con la que formarse una idea un poco más precisa de quién es el famoso actor-director, un hombre complejo, entrañable e irritante al mismo tiempo: «Necesita el cine para vivir, exorcizar sus impulsos destructivos y ofrecer una experiencia cinematográfica nueva a los espectadores. Una película dirigida por Mel Gibson siempre es diferente a cualquier otra».

Mel Gibson: El bueno, el malo y el creyente de David Da Silva está disponible en librerías y en la página web de Applehead Team

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