En el estupendo documental 78/52. La escena que cambió el cine (Alexandre O. Philippe, 2017), un largometraje dedicado exclusivamente a analizar hasta el más el más mínimo detalle el legendario momento de la ducha de Psicosis (1960), uno de los entrevistados comenta que su hija de apenas siete años ya le ha hecho la mímica de acuchillar el aire mientras gritaba las famosas notas estridentes de violín que inmortalizó Bernard Hermann en la banda sonora del filme. El padre no tiene ni idea de dónde lo ha aprendido, ya que la pequeña no ha visto esa obra maestra de Alfred Hitchcock. Concluye entre risas, aunque trasmitiendo un sentimiento sincero de admiración hacia la película, que debe tratarse de una cuestión evolutiva: es como si las personas de los siglos XX y XXI naciéramos conociendo la escena de la ducha.

Hay películas míticas, alojadas en el inconsciente colectivo de la humanidad, que requieren análisis exhaustivos a la par que apasionados, y eso es lo que ha hecho Andrés R. Paredes en Yo soy Norman Bates, donde no solo pone blanco sobre negro todo lo que hay que saber sobre Psicosis de Hitchcock (el origen real y literario de su historia, su rodaje…) sino que ofrece un singular y reivindicatorio recorrido por la saga que surgió en los años ochenta, más de dos décadas después de que se filmara la cinta original.  Junto con las tres secuelas, una película para televisión, un remake y una serie: aquí tenéis los siete títulos que conforman el universo de Norman Bates y su simpatiquísima madre…

Psicosis (1960)

«Bass demostró ser un colaborador excelente. Lo único que Hitchcock no se podía esperar era que el diseñador afirmase que él había dirigido la escena de la ducha. Esta es una de esas afirmaciones mil veces desmentidas, pero que merece la pena analizar para comprender mejor cómo fue el rodaje de la película. Hitchcock encargó a Bass que rodase algunos planos de prueba, para comprender a conciencia cómo quedaba cada uno de los detalles del escenario: los azulejos, la cortina, la propia alcachofa de la ducha, el agua. Bass, al parecer, grabó la escena cámara en mano con un modelo de cámara que se utilizaba para las noticias, mucho más ligera y manejable. […] Como explica Janet Leigh en sus memorias: «Saul Bass estuvo allí para el rodaje, pero nunca me dirigió. Desde luego que no. Saul Bass es brillante, pero no podría haber hecho los dibujos si el Sr. Hitchcock no hubiera hablado con él de lo que quería conseguir”».

Psicosis II (1983)

«No hubo ensayos con los actores en Psicosis II. En parte porque no había tiempo pero también por influencia de su actor principal. «Asumámoslo, soy Norman Bates»: así fue como Anthony Perkins defendió con sus amigos la vuelta al personaje que le había dado todo e inmediatamente después se lo había arrebatado. Y la afirmación no podía ser más correcta: a lo largo del rodaje todos sus compañeros confirmaron que no era necesario dirigir a Perkins en el papel. Él ya sabía cuándo y cómo tartamudear, dudar, estar relajado o nervioso. Veinte años después, Tony Perkins volvía a estar frente a la mansión».

Psicosis III (1986)

«La intención de Perkins con esta película fue la de convertir a Norman en un tipo —de nuevo— del que los espectadores se podían fiar. Con la muerte final de la madre a manos de Norman, Perkins pretendía poner punto final a todas las sombras de la vida del protagonista de la saga que le había dado la fama. Sin embargo, Universal tenía otros planes, y para ellos finiquitar la historia con Norman volviendo «liberado» al psiquiátrico no funcionaba de cara a una cuarta película. Fue así como el estudio obligó a Perkins a grabar un segundo final en el que se intuía que Bates no estaba del todo curado, anticipando una secuela».

El motel de Norman (1986)

«Es el piloto de una serie que no funcionó y que contaba como estrella absoluta a Bud Cort. […] Es una pena que acabe siendo semejante desastre a todos los niveles porque comienza como un melodrama bastante interesante. A pesar de haber visto ya dos secuelas que se apoyan en la película original, esta producción decide hacer borrón y cuenta nueva. La historia comienza con Norman aún envuelto en la manta en la que le vemos en el último plano de la película bajando las escaleras del juzgado a un coche policial. El viaje de Bates a su nueva casa en el manicomio está adornado por vagas referencias a la tienda de cuchillos donde su madre le encargaba afilarlos y a un hotel del pequeño pueblo donde trabajó. ¿Qué importancia tienen estos detalles de cara a la trama? Ninguna».

Psicosis IV: El comienzo (1990)

«El director Mick Garris decide utilizar como entrada en la película el monólogo de un matricida que describe cómo su madre le vejaba e insultaba a diario hasta que por fin decidió matarla de un disparo en la cabeza. […] Es así como se establece un paralelismo interesante. El asesino con el que comienza la película es apenas una sombra, un vago esbozo de lo que los asesinos en serie se han convertido a lo largo de los años. Ya no hay apenas retazos de la delicadeza de Norman Bates en ninguna saga de terror».

Psicosis (1999)

«Quizá el mayor pecado que comete la versión de Gus Van Sant sea la de la sobreexplicación: ya sea al escuchar cómo Vince Vaughn se masturba mientras a Anne Heche preparando la ducha, o cuando Julianne Moore encuentra la revista pornográfica de Vaughn en su cuarto. La única explicación que podemos dar a estos hechos es que Van Sant pretende acercar esta película a un público más moderno, y para ello precisa llamar su atención con detalles concretos, no con ambigüedades. El problema es que estos detalles tan abstractos y extraños daban el aire misterioso y casi terrorífico a la película original».

Bates Motel (serie 2013-2017)

Freddie Highmore era el candidato ideal para el papel de Norman. No solo porque fuera de un actor joven que guardaba un sutil parecido con Anthony Perkins, sino porque también había demostrado su valor como intérprete. […] A los veintiuno continuaba siendo visto como un actor demasiado joven y encasillado en el «niño bueno» incapaz de romper un plato. Se repite así una vez más la situación de Henry Thomas en Psicosis IV: un actor joven que necesita romper su propio estereotipo. Y la verdad es que Highmore no podría estar mejor en su papel: siempre tenso y casi tartamudo, esta reiteración de Norman Bates construye sobre lo que Perkins había establecido, ampliando su leyenda».

Spread the love
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Wishlist 0
Continue Shopping