Por Marcelo Chaparro Santana

Cinco películas influyeron en Prince durante el período de composición y grabación de su mítico álbum: Cabeza borradora (Eraserhead, David Lynch, 1977); Quadrophenia (Franc Roddam, 1979); El creador de ídolos (The Idol Maker, Taylor Hackford, 1980); Las profecías de Nostradamus(The Man Who Saw Tomorrow, Robert Guenette, 1981) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982).



A los siete años de edad el pequeño príncipe de Minnesota aprendió a tocar el piano por sí mismo y las primeras notas que memorizó fueron las de la cortinilla de la mítica serie de televisión Batman. Un cuarto de siglo después escribiría todo un álbum conceptual que deconstruyó la versión del héroe encapuchado rodado por Tim Burton, proyecto que resultó ser un éxito en el palmarés de ambos creadores.  

Prince fue siempre un declarado amante del cine y en su dilatada carrera como compositor y letrista dejó amplia constancia escrita de ello. Según Bobby Z., miembro de su banda The Revolution, Prince estaba fascinado con las cámaras y el cine. Alan Leeds recuerda que el músico le pedía que organizara pases de películas que iban desde cine europeo hasta lo más comercial como Acorralado: Rambo (Rambo: First Blood, Ted Kotcheff, 1982), siempre acompañado de alguna de sus amigas/novias y su fornido guardaespalda Chuck Huntsberry.  

En la música de Prince el cine es un elemento omnipresente. En sus más de cincuenta álbumes, incluidos los instrumentales, dejó un buen número de referencias a películas, actores y actrices, personajes del cine americano y europeo; incluso utiliza snippets (recortes de audio) de películas para construir verdaderos homenajes al celuloide en un particular ejercicio de intertextualidad entre su música y el cine que más influyó en él. Su particular himno a Batman, el sencillo “Batdance” es todo un festival de recortes de audio (hoy sería acusao de apropiación cultural); resultan inolvidables las frases del Jóker (Go, go, go with a smile! o Señorita Vale… ¿alguna vez ha bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna? Siempre hago la misma pregunta a todas mis presas, me gusta como suena). Y, en “The Song of the Heart”, el tema ganador del Golden Globe a mejor del año 2007 como tema principal de Happy Feet, (Happy Feet: rompiendo el hielo, George Miller, 2006) Prince utiliza la misma técnica. En los álbumes de la banda jazz funk que fundó a mediados de los 80 y llamó Madhouse se escuchan extractos de El padrino(The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972) en la canción ”5”  del album 8, (Paisley Park Records, 1987) y en las canciones “3” y “5” del album 16 (Paisley Park Records, 1987), salpimentadas con notas robadas de Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music, Robert Wise, 1965).

En la estética de Prince el cine está igualmente presente. La revista Uptown dedica un artículo al espectáculo de danza y videoarte Glam Slam Ulysses que Prince montó en 1994. En él se afirma que Jason y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) inspiró buena parte del diseño del escenario y vestuario. Simon Reynolds cubrió el inicio de la gira Lovesexy en Paris, y “se mostró fascinado con los patrones de nubes y atrezo bizarro con reminiscencias de The Clangers y un cierto estilo prestado de Encuentros en la tercera fase” (Close Encounters, Julia Phillips, 1977). Videoclips como “Gett Off” hacen claras referencias a clásicos del cine como Calígula (Caligula, Tinto Brass, 1979) o El gran Gatsby (The Great Gatsby, Jack Calyton, 1974). El video de “Kiss” rinde un bonito homenaje al cine de Fred Astaire y Ginger Rogers y hay biógrafos que afirman que el micrófono-pistola que usó tanto en “Sexy MF” como en las giras de principios de los noventa son clara alusión a otro de sus fetiches de la gran pantalla: James Bond.

Prince explicó a su esposa Mayte que el final de Under the Cherry Moon «se hubiese visto un poco hortera en color, pero que en blanco y negro mantenía un aire romántico de Wuthering Heights y Philadelphia Story. También le habló de su fascinación por Amadeus (Amadeus, Milos Forman, 1984). “Prince había visto esa película una docena de veces y se sentía identificado con el personaje no solo por su gusto en moda y maquillaje, sino porque ambos eran unos políglotas de la música, iconoclastas que rompían las convenciones de su tiempo, hombres de baja estatura con un enorme desprecio hacia cualquier factor que intentase domar sus visiones musicales”.[1] Para la reedición Superdeluxe del álbum 1999 (Prince, Warner Bros, 1982) que se lanzó al mercado en noviembre de 2019, varios colaboradores de la época comparten interesantísimas anécdotas “púrpura”. En “The Story of 1999[1], Andrea Swensson y su equipo diseccionan la influencia que cinco películas tuvieron en la visión del álbum, la gira Triple Threat y en la estética del genio de Minneapolis.

1. Cabeza borradora (Eraserhead, David Lynch, 1977)

Roy Bennett, el luminotécnico de la gira Thriple Threat de 1982 contó que Prince señalaba esta película de culto en repetidas ocasiones. Surrealista y con mucho gancho, el debut de Lynch en el cine enseñó a ambos creadores “que no siempre hay que ser obvio o directo en cuanto a lo que se quiere decir. Hay que dar tiempo y espacio mental a la gente para que decida qué es lo que un artista ha expresado con su arte”.

2. Quadrophenia (Franc Roddam, 1979)

Adaptación muy libre del álbum conceptual de The Who. Esta película introdujo en el mercado americano la moda de los mods y los rockers de la Inglaterra de los 70. Quadrophenia era una de las favoritas de Prince en aquella época y su influencia en la moda del genio púrpura se haría evidente en la moto de The Kid de Purple Rain, pero antes haría su aparición en la gabardina que Prince lució en las portadas de Dirty Mind y Controversy (Warner Bros., 1980 y 81), antes de teñirla de púrpura glossy y chic para la gira del 1999, Triple Threat Tour (1982).

3. El creador de ídolos (The Idol Maker, Taylor Hackford, 1980)

Esta película es obligada a la hora de apreciar la forma en que la visión creativa de Prince evolucionó a principios de los años 80. La trama gira alrededor de un cantante y compositor hiper prolífico que se convierte en un Svengali musical: escoge a jóvenes atractivos/as con algún talento, les da sus canciones, les indica cómo deben moverse; en general, los crea a su imagen y semejanza. Los colaboradoes de Prince de la época lo recuerdan viendo esta película todo el tiempo en VHS; el argumento le llevó a convertir su propia visión personal en un movimiento musical exitoso y muy bien definido que se conoce como “el sonido de Minneapolis” (comenzando por bandas creadas por él mismo como The Time y Vanity 6). Swensson supone que “Prince también debe haber admirado el desdén del protagonista hacia las compaías discográficas: el personaje lucha con los dientes por controlar su obra y no entregar sus canciones por un puñado de dinero rápido”.

4. Las profecías de Nostradamus (The Man Who Saw Tomorrow, Robert Guenette, 1981)

Este documental de HBO, narrado por Orson Welles fumándose un puro, es la representación visual de las profecías del legendario personaje francés Michel de Nôtre-Dame, publicadas en el siglo XVI. La película termina con un montaje dramático-apocalíptico sobre una supuesta guerra a nivel global que caería sobre el planeta en el año 1999. Bobby Z y otros miembros de la banda tienen recuerdos claros de qué inspiró a Prince a escribir “1999”. Las insinuaciones de ciencia ficción, vagamente místicas, de transformación sísmica y repentina hicieron de la canción un título natural para el album, “esos efectos especiales cutres llegarán en tu cerebro la próxima vez que escuches el himno fiestero que Prince compuso en una habitación de hotel mientras los demás pasamos el día en Disneyland”.

5. Blade Runner (Ridley Scott, 1982).

La obra maestra de ciencia ficción de Ridley Scott ayudó a dar forma a la estética de los años 80: un futuro nebuloso y plagado de neón donde lo rudo se mezcla con lo brillante y donde todos los personajes son ridículamente sexis. ¿Suena a vídeo de Prince? Sí, y ahí está Harrison Ford luciendo otra gabardina súper cool. El fotógrafo Allen Beaulieu, quien tomó las fotos de la portada de 1999, dice que Prince señalaba a Blade Runner como modelo a imitar para los trajes y conjuntos que incorporó a su estética de entonces.


[1] “Prince: The Story of 1999” es un podcast documental producido por The Current en colaboración con el Prince Estate, Paisley Park y Warner Records. 



[1] García, Mayte, The Most Beautiful: My Life with Prince, Hachette Books, Nueva York, 2017, pág. 72.

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