Por Jesús Félix Sacristán.
Hoy es viernes 13, y miles de fans alrededor del mundo celebran al icónico asesino de la máscara de hockey, Jason Voorhees. Aquí, en Applehead Team, como fanático de “Viernes 13”, no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar sobre una película que gira precisamente en torno a un fan de esta franquicia: “13 Fanboy“.
Esta película, escrita, producida y dirigida por Deborah Sue Voorhees (quien interpretó a Tina en “Viernes 13 Parte V: Un nuevo comienzo”), reúne a varios actores que participaron en la saga original. Entre ellos, destacan nombres como Corey Feldman (Tommy Jarvis en la cuarta entrega), Kane Hodder (Jason Voorhees desde la séptima hasta “Jason X”), y Lar Park Lincoln (Tina Shepard en “Viernes 13 Parte VII: The New Blood”). En “13 Fanboy”, muchos de ellos se interpretan a sí mismos, aportando un interesante toque meta a la historia.
La trama sigue a Kelsey (Hayley Greenbauer), nieta del personaje interpretado por Deborah Sue Voorhees, quien sobrevivió al asesinato de su abuela a manos de un fan obsesionado. Años después, Kelsey es monitora de defensa personal y actriz en una franquicia ficticia de slasher llamada “Bloodlust”. Durante una convención de cine de terror, varios actores de “Viernes 13” comienzan a ser acosados y secuestrados por el mismo fan, quien está dispuesto a llevar su obsesión por la saga mucho más allá.
La película tiene un tono que recuerda al eslogan de “Scream”. El asesino, con un distorsionador de voz, llama a los actores por sus nombres en “Viernes 13” y parece ser un auténtico erudito del género. Este enfoque es un guiño a los fans tóxicos que cruzan los límites entre la ficción y la realidad.
“13 Fanboy” se siente muy amateur en términos de producción, con un formato digital que le da un aire de proyecto escolar. Las líneas argumentales quedan sin resolver y algunos momentos dramáticos están sobrecargados de música, restándoles impacto. Sin embargo, la película tiene ciertos méritos: los efectos visuales son decentes, el entorno del fandom está bien representado, y es un placer morboso ver cómo el tiempo ha tratado a los antiguos actores de la saga. Además, el toque meta y el enfrentamiento entre dos actores que interpretaron a Jason añaden un atractivo especial para los fans.
¿Es una buena película? Objetivamente, no. Pero como slasher para celebrar un viernes 13, tiene su encanto. No es el peor del género y ofrece suficiente entretenimiento para los nostálgicos de “Viernes 13”. ¡Feliz viernes 13!
