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Applehead Team en la FreakCon 2022

Octavio López Sanjuán

El sábado 5 de marzo era el día previsto en que se iba a realizar una presentación triple de mis libros sobre Cazafantasmas, Halloween y Critters, en la FreakCon de Málaga. El evento se había fijado para las 15:00 horas, pero a las 11:00 mi hijo y yo nos encontrábamos ya por el Pabellón de Ferias y Congresos de Málaga. Habíamos quedado con Frank Muñoz, editor de Applehead Team, a esa hora, para charlar un rato, visitar la convención y preparar la presentación con tranquilidad.

Ya a nuestra llegada, nos llamó la atención la ingente cantidad de personas que se había congregado para asistir a la FreakCon. La fila para acceder a las instalaciones daba varias vueltas y parecía no tener fin. Al menos, parecía fluir a buen ritmo y los que formaban la cola se mostraban entusiasmados, muchos de ellos ataviados como sus personajes favoritos, ya fuesen de series de anime o de franquicias cinematográficas. Así, se podían ver desde miembros de My Hero Academia —como mi propio hijo— o un buen montón de Spidermans de todos los universos inimaginables.

Una vez nos encontramos con Frank, también nos vimos con Manuel J. Iniesta, el ilustrador que ha dibujado diferentes portadas para la editorial, y que iba a realizar una tarea encomiable: durante nuestra charla, iba a dibujar en un lienzo a Moquete, el celebérrimo fantasma viscoso, para luego sortearlo entre los asistentes.

En el interior de las instalaciones, todo estaba bien organizado. Aun con la increíble afluencia de público, me dio la sensación de que había cierto sentido de orden y que la mayoría de la gente sabía dónde tenía que acudir según sus intereses. En el corazón del edificio era donde se encontraba la mayor parte de los elementos atractivos. Allí, en una gran sala, se encontraban los puestos de ropa y mercadotecniade todo tipo. En el lado derecho, estaba el restaurante —no tan abarrotado como podía esperarse—, y a la izquierda el lugar donde íbamos nosotros a realizar la presentación más tarde. Al fondo, era visita obligada una atracción que habían instalado sobre El juego del calamar, donde, como en la serie, una enorme muñeca de cabeza giratoria presidía esa variación del pollito inglés. Todos los asistentes deseaban participar en ese juego, cuyo «castigo» por ser detectado era la descalificación. Desde luego, la actividad era muy llamativa y la gente, aunque perdiese, disfrutaba de lo lindo. En ese extremo del fondo, también había una enorme figura de Hulk, en blanco, para que los asistentes la firmasen, además de diferentes photocalls tanto de Los Simpson, con su icónico sofá, como de los Cazafantasmas, con una buena colección de enseres y armamento.

Pero en la parte derecha, un poco antes de llegar allí, también se había levantado una exposición con las obras que Manuel J. Iniesta ha diseñado para Applehead Team. Desde las realizadas para el libro de Mel Gibson, o hasta las de los dos volúmenes sobre Stephen King, pasando por el Moquete de mi querido ¿A quién vas a llamar?, y sin olvidar el predilecto del público, aquel que Manuel dibujó para el volumen sobre Michael Jackson, Magia en movimiento. Muchos fueron los que, estando nosotros en la exposición, no dudaban en fotografiarse junto a él. Ese frenesí llegaba al punto de que a veces la ilustración sobre Jess Franco, situada justo debajo, sufriera más de lo deseado. En cualquier caso, era una colección muy potente, e imagino que, para Manuel, ver expuestas sus obras de esa manera fue motivo de alegría. Nunca había mantenido una conversación con Manuel antes de ese sábado, y la verdad es que me impactó su manera agradable de ver la vida, y esa alegría innata que compartía con Frank. No sé cómo definirlo muy bien, pero hacían gala de una suerte de despreocupación contagiosa y de ánimo festivo que convirtió ese sábado en algo ameno, distendido y sencillo. Un clima muy agradable y cómodo en toda regla.

Después, Manuel se marchó a visitar a diferentes conocidos y Frank asistió a la proyección del cortometraje Memorias de sangre, que contaba con la participación del actor Ramón Langa, también inconfundible maestro del doblaje, como villano.

Por nuestra parte, mi hijo y yo nos quedamos visitando la FreakCon un pelín más, y comprando algún recuerdo. Asistimos al final de la proyección del cortometraje, y nos reencontramos con Frank y Manuel, además de ver a Ramón Langa, asediado en todo momento por legiones de seguidores que le pedían desde autógrafos a pequeños saludos para sus conocidos, evocando algunas de sus frases más famosas para su sempiterno Bruce Willis. Langa estaba encantado, e iba de un lado a otro, fotografiándose, firmando y saludando.

            Después de comimos —una pizza que podía haber sido más grande— era el momento de la presentación, y nos desplazamos hasta el lugar indicado. La charla previa a nuestra llegada estaba prácticamente llena, y pensé que cuando terminara se iba a vaciar por completo, para no volver a llenarse. Pero no fue así. Casi de inmediato, las sillas volvieron a estar ocupadas casi en su totalidad por un buen montón de personas. Entre el público, me encantó ver a Juan Andrés, un entusiasta jovial del cine de los ochenta con el que había compartido una cena estupenda la noche previa;  a su pareja, la encantadora Inma —y autora de una fantástica teoría sobre la bola-Critter—; y a mi viejo amigo Sergio Hardasmal, compañero escritor y con el que me une una amistad que se remonta a los tiempos del Congreso de Música de Úbeda, hace más de quince años. Desde luego, era un buen ambiente en el que realizar un breve recorrido por las tres franquicias sobre espectros, asesinos enmascarados y peludos antropófagos.

Con todo, he de admitir que estaba un pelín nervioso, y mi charla comenzó un tanto acelerada, ante el temor innato de que se agotase el tiempo que teníamos. A mi izquierda, Manuel se encontraba dándolo todo con su pincel, forjando ese Moquete risueño y glotón que sorteamos después. Sin embargo, cuando terminé el primer bloque de los tres, el dedicado a los Cazafantasmas, y vi que quedaba tiempo de sobra, me relajé un poco más, y me dio la sensación de que todo fluyó de manera más armoniosa. Sea como fuere, a la vez que hacía una síntesis de lo que contenía cada libro, traté de explicar los puntos más importantes de las franquicias, en especial cómo se habían forjado y quiénes eran sus máximos responsables artísticos. De este modo, hablé de Dan Aykroyd y Harold Ramis, y su vínculo para escribir el guion de Los Cazafantasmas. También de John Carpenter y Debra Hill y cómo alumbraron la historia pesadillesca de Michael Myers. Y por último, pero no menos importante, de cómo un joven llamado Brian Muir pensó la idea de Critters y se marchó a Hollywood a buscar fortuna. Durante la charla, un joven asistente apuntó un elemento interesante sobre la infancia de Michael Myers —que apenas pude escuchar por la lógica acumulación de sonidos procedentes de todas direcciones— y al final, mi amigo Juan Andrés me lanzó un par de preguntas sobre las temáticas que estábamos tratando

Quedaba para concluir la actividad el sorteo del fabuloso lienzo realizado por Manuel, y por azares del destino —no hubo tongo, os lo aseguro, fue una aplicación de móvil aleatoria la que realizó el sorteo— fue el gran Juan Andrés quien ganó la pintura. Me alegré especialmente, porque el año pasado precisamente nos conocimos en persona en la playa de Málaga. Allí, a la orilla de esas olas, nos vimos Juan Andrés y yo una primera vez, y se trajo su ejemplar de ¿A quién vas a llamar? para que se lo firmara. Así que, llamadlo destino, suerte o karma, pero parecía un cierre de círculo perfecto que se llevara el premio.

Por último, Manuel y yo nos sentamos en una mesa cercana para firmar. Él sus publicaciones de Applehead y sus ilustraciones, y yo mis diferentes títulos de la editorial. Lo cierto es que me encantó ver todas mis obras expuestas, ver sobre ese tapete tantas y tantas horas de trabajo y pasión, condensadas en poco más de un metro. Era todo un orgullo, desde luego. El colofón a la experiencia fue contemplar cómo uno de los asistentes a la charla, que se presentó como Javi, se acercó y comentó que le había encantado la presentación, hasta el punto de decidirse a comprar el libro de Noches de Halloween. Me explicó que compartía muchos puntos de vista conmigo, especialmente en torno a la injustamente infravalorada Halloween III y a las dos entregas de Rob Zombie, y que estaba deseando adentrarse en la lectura de este volumen de Applehead Team. Con comentarios así, misión cumplida pensé yo.

Ya se acercaban las cinco de la tarde, y mi hijo y yo decidimos abandonar la FreakCon para regresar a Alicante. De vuelta, hablamos de los mejores momentos que habíamos pasado ese día, en especial de la actividad de El juego del calamar que tanto nos había llamado la atención, y de la enorme cantidad de gente que había. Durante el trayecto de vuelta, mientras escuchaba la lluvia golpear incansablemente el coche, me alegré de haber podido desplazarme hasta Málaga para hablar de cine y de nuestras pasiones con gente tan encantadora, energética y hospitalaria.

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