La autobiografía De Goblin a Argento: Una vida dedicada a la música y el cine (publicada en Italia en 2017) nos desvela el universo musical de Claudio Simonetti más allá de su actividad con Goblin en los años setenta. Desde la composición musical para otros cineastas aparte de Argento, entre quienes destacan Ruggero Deodato y Lamberto Bava, hasta su contribución decisiva en las primeras manifestaciones de lo que después se conocería como italo disco, la carrera del teclista siguió reflejando a partir de los ochenta y en décadas siguientes su espíritu inquieto, volviendo siempre antes o después al universo del terror, al frente de formaciones como Simonetti Horror Project, Daemonia o el actual Claudio Simonetti’s Goblin. Con este último grupo que se ha erigido en el mejor guardián de las esencias de los Goblin originales, tal como demuestran sus exitosas giras por medio planeta.
Simonetti esencial (años setenta)
«Tenebre» (1982)
«Como ya había hecho mis experimentos con el vocoder en “Baby, I Love You» y otros proyectos, decidí meterlo también en el tema “Tenebre”, en el que se oye al inicio la famosa palabra “paura”. También incluí en dicho tema el famoso órgano de tubos de Ortophonic, si bien el alma de la canción era electrónica y muy dance… un extraño maridaje, pero funcionó. […] Estar metido en la música de baile me llevó a componer esa banda sonora con tonos rock y disco. Y pese a ser el acompañamiento musical de una película, Tenebre también funciona como álbum disco rock».
«Skywalker» (1985)
«Con “Skywalker” me obligué a hacer algo fuera de mi estilo pero que estaba especialmente de moda en ese momento: cantar. No nací como cantante, y apenas he cantado en mis producciones. Lo había hecho en Easy Going, Capricorn y poco más, por lo que fue más el deseo vano de hacer algo diferente en vez de seguir el camino preciso y definido de las bandas sonoras. De hecho, el disco, un Q Disc, incluía cuatro temas, muy pocos como para definirlo un álbum. Aparte de la canción homónima, se incluían “Cut and Run” (de la película Infierno en el Amazonas, de Ruggero Deodato), “Phenomena” y “Jamaican Style” porque la casa discográfica quería compensar el experimento añadiendo un poco de diversidad musical».
«Demons» (1985)
«Les propuse a Lamberto y Dario varios temas de ambientación electrónica, unas ideas con las que comenzar que les gustaron enseguida. Entonces intenté conferir a la película una pátina electrónica impregnada de sonoridades frías y distantes. Ya que el filme transcurría dentro de un cine en Alemania, y que siempre he sido muy seguidor de la música electrónica alemana de los setenta, me propuse acercarme a esos sonidos. Quise añadir de mi cosecha más ritmo del que tienen las partituras esquemáticas y frías de grupos como Kraftwerk».
«Elucubration» (1991)
«Simonetti Horror Project también representó para mí otra novedad: fue mi primer disco que salió en CD. Antes todo había sido en vinilo y casete, los formatos habituales en las tiendas de discos. Pero la casa discográfica se decantó por un formato que estaba tomando pie por entonces. El CD todavía no estaba muy extendido aunque se hubiera inventado en 1982, y recuerdo que la primera vez que cogí uno me pareció increíblemente bonito (la misma impresión, aun pareciendo una contradicción absurda, que he sentido en estos últimos años con las reediciones en vinilo). No todo el mundo sacaba su música en CD».
«Zaratozom» (2006)
«Para Daemonia intenté elegir instrumentistas que encajaran con el tipo de proyecto, ya fuera por su competencia técnica y musical, como por su actitud. Casi todos los que tocaron conmigo en este grupo procedían de la escena metal underground romana, y muchos habían crecido escuchando precisamente a Goblin. Sabía que esa banda había sido un capítulo de referencia en la historia de la música italiana, pero no me había dado cuenta de que había cruzado las barreras generacionales e impresionaba a músicos que, en algunos casos, ¡ni siquiera habían nacido cuando nosotros nos pusimos a ensayar en mi sótano! Esto me confirmó la importancia de Goblin dentro y fuera de nuestro país».
«Kiss Me Dracula» (2012)
«Como en La madre del mal y El jugador, quería realizar una banda sonora que se acoplara a la película en cada escena importante, con muchos acompañamientos sonoros de las imágenes. La música tenía que aunar los elementos clásicos ligados al personaje con unas lecturas más modernas que intentaran actualizar la caracterización del vampiro más famoso del mundo. Nunca es fácil acercarse a una figura emblemática, pero yo quería, como suelo hacer, darle mi toque Simonetti. Lo que no me podía imaginar es que Drácula 3D fuera una fracaso tan clamoroso».
«The Devil is Back» (2019)
«Normalmente son los demás quienes me recuerdan que he escrito páginas importantísimas de la música italiana; a menudo no me doy ni cuenta. Pero en esos momentos, cuando lo pienso, siento orgullo y alegría por haber dejado una huella importante en este disperso mundo de la música y las discográficas. Que mi música sea tan transversal y atraiga a nuevas generaciones lo he constatado durante los conciertos de Claudio Simonetti’s Goblin. En estos años hemos tocado en grandes festivales delante de miles de personas, en los teatros más importantes del norte de Europa y en Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda, pero también en locales pequeños y hasta en centros sociales, siempre con una afluencia grandísima de público».

