En Hellraiser, Mitología del lamento, un libro escrito con un estilo diferente al de los habituales ensayos sobre cine de terror, Sergio Colmenar nos invita a dar un paseo por la célebre obra maestra que Clive Barker. El lector encontrará en sus originales páginas una reflexión profunda sobre los planteamientos formales y el sentido tanto del filme original como de sus continuaciones, a veces con un discurso fiero y desinhibido. De este modo, Colmenar logra conjugar de un modo inaudito el gozo, la celebración y la visión crítica. Y el resultado ha merecido el aplauso de la escritora Pilar Pedraza, que nos regala una introducción que funciona como inmejorable puerta de entrada al volumen.

Aquí os dejamos un pequeño fragmento, además de una pincelada por cada uno de los largometrajes de la (en opinión del autor) no muy afortunada saga que surgió a partir de la película de 1987.

«El infierno cenobita que anida en un simple cubo de madera con grabados de latón, creado por un juguetero francés del siglo XVII, debe continuar siendo un misterio, porque es solo un símbolo para dialogar con nuestro cuerpo y nuestra mente, para transformar nuestros deseos más peligrosos en placeres carnales extremos que no pueden ser concebidos de otra forma, incluso si tenemos que abandonar el umbral de la vida para experimentarlos en su devastadora plenitud. Los cenobitas, con sus leyes y sus designios, no son más que el impulso manifiesto de esos deseos, quienes tiran de esos hilos de los que nosotros no nos atrevemos a tirar, ni siquiera sabemos cómo. Por eso lo que importa en Hellraiser y su mitología es qué pasa si una vez que has hecho un pacto con el diablo (Pinhead), encuentras después la forma de burlarlo (el personaje de Frank)».

Hellraiser, los que traen el infierno

«Un bazar chino putrefacto e irrespirable hasta para los insectos, unas manos que cantan a roña seca desde el otro lado de la pantalla y un misterioso cubo de madera y latón dorado del tamaño de un puño, con extraños símbolos grabados en él. Y así, con ese “¿Qué se le place, señor?” del vendedor chino y la marcha de Frank con el cubo de madera, empieza Hellraiser».

Hellbound: Hellraiser II

«Kirsty, en el hospital al que ha ido a parar de nuevo, recibe una señal de quien ella cree que es su padre: un hombre despellejado al puro estilo Frank, agónico y prácticamente reptando por el suelo, escribe en una pared con su sangre el siguiente mensaje: “Ayúdame, estoy en el infierno”. La chica se obsesiona y quiere llegar como sea al Averno para salvarlo».

Hellraiser III: El infierno en la tierra

«El Pilar de las Almas aquí cobra un mayor protagonismo (en las anteriores quedaba relegado a uno de los planos del final) al tener a Pinhead en hibernación en él durante una buena parte de la película. Este nos brinda una jugosa transformación viscosa, que desde luego no es comparable a la resurrección de Frank en la primera película. Aun así, resulta ciertamente graciosa y efectiva».

Hellraiser IV: El final de la dinastía sangrienta

«La película es ridícula pero, en términos generales, se puede ver. Es divertida y tan sangrienta como las anteriores. En ella quedaron algunos conceptos interesantes de Barker y del guion original de Atkins, como la eterna y largamente ambicionada persecución a Pinhead con el propósito de acabar con su infierno mostrando a los antepasados de Lemarchand en distintas líneas temporales».

Hellraiser V: Inferno

«Los tópicos noventeros se suceden sin parar a lo largo de todo el metraje ya desde el minuto uno. La única gracia es, pues, que se aleja efectivamente de sus precedentes para abrazar conceptos más espirituales y de andar por casa. Las escenas surrealistas tienen cierta atmósfera, eso es innegable, y los nuevos cenobitas, dos hermosas gemelas sádicas con los ojos cosidos y un Chatterer torso (obra otra vez de Gary Tunnicliffe), aportan cierta novedad a la saga».

Hellraiser VI: Hellseeker

«Los hermanos Weinstein, en su empeño en embarrar, retorcer y exprimir la franquicia a cualquier precio bajo el sello de Dimension Home Video, vuelven a la carga con una sexta entrega que es aún peor que la anterior, y ni siquiera se molestan en cambiar el esquema de aquella».

Hellraiser VII: Deader

«El resultado es un híbrido extraño y mediocre pero con buenos momentos: la larga escena del hallazgo del cadáver de una chica en un hotel mugriento, la protagonista luchando contra un puñal clavado en su espalda… Se incluyen detalles de atmósfera sexual que vuelven al tono turbio y enfermizo de la primera cinta. La secta de flipados con la muerte y la resurrección que parecen el reverso oscuro de los protagonistas de Línea mortal, es una buena idea, y las escenas saqueadas de El tren de la carne de la medianoche tienen sentido».

Hellraiser VIII: Hellword

«En fin, recomiendo encarecidamente que veáis Hellworld si queréis comprobar cuán absurda, anormal y desproporcionada puede ser una secuela. Se estrenó en video en septiembre de 2005, previo paso por festivales especializados. Con todo, y precisamente por todo lo expuesto, servidor de ustedes no la considera la peor de la saga».

Hellraiser IX: Revelations

«Conozco personalmente a Víctor García, el director, desde hace un buen puñado de años, precisamente a raíz del estreno en video de esta cinta. Me gustó mucho su corto de culto El ciclo (2003), un body horror estupendo, de apenas 10 minutos y con ecos de Cronenberg, que hizo correr mucha tinta en su día; y defendí esta secuela loca y muy barata porque, al menos, se atrevía a ser Hellraiser, para bien y para mal. Estaban escuchándose unas burradas de lo más gratuitas e injustas en contra de ella».

Hellraiser: Judgment

«Le pregunté a Gary Tunnicliffe si el propósito de fondo de Judgement tenía que ver con la culpa y la redención, a lo que me respondió: “El propósito era simplemente entretener, con suerte agregar algo al canon de Hellraiser con un nuevo proceso (infernal) e introducir una nueva facción y una nueva dimensión. No estaba interesado en volver a pisar el mismo terreno, pues, después de todo, no era ni un remake ni un reboot“».

Los que traen el infierno ya están aquí

Hellraiser, Mitología del lamento de Sergio Colmenar está disponible en librerías y en la página web de Applehead Team

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