En 2022 se iba a rodar una de esas extrañas secuelas que uno jamás pensaría que pudieran concebirse. Era Triplets, una continuación muy tardía de Los gemelos golpean dos veces (Twins en su título original), la historia de dos hombres, física y moralmente distintos entre sí, que descubrían que eran eso, gemelos, como resultado de un experimento científico. Volvían Arnold Schwarzenegger y Danny DeVito, cuyos personajes encontraban «un tercero», por lo que pasaban a ser trillizos, completándose el reparto con Eddie Murphy y Tracy Morgan. Y oficiaba este regreso quien firmó la primera cinta, Ivan Reitman. Lamentablemente, Reitman acaba de fallecer, dejando el proyecto en el aire. Es el final abrupto y no esperado de una carrera cinematográfica fundamental en el desarrollo de la comedia estadounidense de los años ochenta.
Canadiense de origen checoslovaco (nació en Europa en 1946, pero sus padres, supervivientes del Holocausto, se trasladaron al país norteamericano cuatro años después), el director de Cazafantasmas inició su carrera en la industria de Toronto, donde destacó a principios de los setenta como productor de David Cronenberg (Vinieron de dentro de…, Rabia) y, ya en Estados Unidos, del primer gran éxito de John Landis, Desmadre a la americana. Desde entonces, alternó en su carrera tanto la dirección como la producción, dentro casi siempre del género cómico.
He aquí nuestro homenaje, con el recuerdo de siete títulos clave en la filmografía de Ivan Reitman:
Cannibal Girls (1973)
Su segundo largometraje como realizador era puro cine de explotación, pues giraba en torno a la leyenda urbana de tres chicas que mataban y se zampaban a sus víctimas, pero donde no faltaba el cachondeo planteado a propósito. Una curiosidad: llegó a Sitges y dos de sus intérpretes, Eugene Levy and Andrea Martin, ganaron los respectivos premios de Mejor actor y actriz.
Los incorregibles albóndigas (1979)
Primera colaboración con Bill Murray y una cinta que es una de los mejores exponentes de las comedias de campamento, un subgénero que tuvo un éxito tremendo a finales de los setenta y principios de los ochenta. En cierta medida, era hija de Desmadre a la americana (ambas estaban escritas por Harold Ramis), pero con un humor menos bestia y la vista puesta en un público más joven. Acabó generando una saga, que fue bastante popular en los videoclubes españoles, con tres continuaciones en las no participaron ni Reitman ni Murray.
Heavy Metal (1981)
Esta obra de culto de la animación rotoscópica y de la ciencia ficción con sensibilidad underground era una antología de historias que llevaba a la pantalla los trabajos de la célebre revista homónima, que, a su vez recogía el espíritu de la francesa Métal hurlant. Dirigida por Gerald Potterton, la contribución de Reitman como productor fue decisiva para que el proyecto contara con nombres de primera categoría en varios campos, sobre todo la pléyade de actores y actrices que prestaron su voz a los personajes.
El pelotón chiflado (1981)
Más anarquía y despendole. O lo que es lo mismo, un Desmadre a la americana en el ejército. Bill Murray haciendo de las suyas a lo grande, acompañado por un reparto de lujo: Harold Ramis, Warren Oates, P. J. Soles, Sean Young, John Candy y John Larroquette entre otros.
Cazafantasmas (1984)
Película legendaria como pocas para quienes eran niños o adolescentes cuando se estrenó, todo un hito del cine comercial estadounidense de los ochenta, se convirtió en un fenómeno que marcó el devenir de la cultura popular para bien (sus logros tanto artísticos como temáticos) y para mal (el concepto de promoción comercial, que terminó yéndosele de las manos a la industria) a finales del siglo XX. Quedándonos con la obra en sí, se trata de una mezcla de comedia, relato sobrenatural e intriga del que beben, en mayor o menor medida, todos los filmes que después han intentado combinar esos mismos elementos.
Los gemelos golpean dos veces (1988)
Reitman estuvo detrás del intento de reconvertir a Schwarzenegger en actor cómico. ¿Lo consiguió? ¿Mereció la pena? Hay quien, en su día, dijo que sí y quien dijo que no tras ver los resultados. Sería interesante volver a valorarlo décadas después tras pegarse una sesión triple con Los gemelos…, Poli de guardería (1990) y Junior (1994), las tres que rodaron juntos.
Dave, presidente por un día (1993)
Entre todas las películas de Reitman esta es la que consiguió mayor aceptación por parte de la crítica. Renovaba con muy buen tino el típico relato sobre el ciudadano corriente que, de repente, se ve con un gran poder al tener que suplantar a una persona importante, en este caso, la más importante del país. Además, hacer comedia sobre la política siempre ha sido peliagudo en Estados Unidos, así que tiene otro punto a favor. De hecho, los productores no se atrevieron con el proyecto durante la presidencia de Reagan y Bush padre. Las actuaciones de Kevin Kline y Sigourney Weaver son excelentes.


