Por Marcelo Chaparro Santana
“Debemos bailar, celebrar y rezar con nuestro cuerpo, como llevamos haciendo miles de años. Son prácticas espirituales. Al fin y al cabo, la pista de baile es un espacio sagrado ritualístico. El lugar donde conectas con tus heridas, con tu fragilidad. Una rave es un arte. Va de superar tus límites y conectar con una comunidad de personas afines. El sonido, la luz y la vibración remodelan nuestras percepciones, arrastrándonos a un estado de trance. La repetición del bajo no solo la escuchamos, la sentimos, alterando nuestra conciencia y disolviendo el ego y el tiempo”.
Manifiesto de Madonna y Stuart Price durante la producción de
Confessions on a Dancefloor II.
Madonna lo ha vuelto a hacer. Ha estrenado en el prestigioso festival de cine de Tribeca un visual álbum que contiene 6 canciones de su nuevo disco, secuela del exitoso álbum de 2005, Confessions on a Dancefloor, en el que rindió homenaje a la era disco, a la que se unió tardíamente a finales de los 70, cuando dejó inconclusos sus estudios de danza contemporánea en la Universidad de Michigan. Bien es sabido que llegó a Nueva York en verano de 1978 para probar fortuna, decidida a conquistar el mundo.
Confessions II es una historia lineal, sin saltos en el tiempo, sobre un tema recurrente en sus letras: escapar a la pista de baile como acto de rebeldía y resistencia por parte de una mujer convertida en supernova. Difícil saber qué se siente al llevar una vida como la que llevan los más grandes iconos del pop, a no ser que estemos dispuestos a escuchar sus confesiones y creer que lo que dicen es cierto. Si este es el caso, este visual álbum es para ti. Abre tus oídos.
Shafer, Ellise (April 15, 2026). “Madonna’s New Album Confessions on a Dance Floor: Part II Sets July Release”. Variety. Retrieved April 15, 2026.
La película comienza con Madonna en una silla giratoria. “Gracias por venir”, saluda (¿a los espectadores? ¿a sus guardaespaldas?). Un equipo SWAT de un equipo de rodaje derriba la puerta y la rodea con sus cámaras. Nos/la transportan fuera de la sala, por el pasillo y hacia un bosque donde, con las cámaras a ras del suelo, la cantante luce cual estatua que nos recuerda que “Todo comienza con la conciencia”. Bailarinas con rayos láser saliendo de sus vaginas y anos la esperan, y Madonna se une a ellas en lo que parece un acto ritualístico.
“A veces desearía esconderme en las sombras
Crear una personalidad nueva, una identidad diferente
Poder ser quien quiera ser”.
(“I Feel So Free”)
“La gente piensa que la música dance es superficial, pero se equivocan por completo…” prosigue Madonna mientras conduce de forma temeraria por una autopista. Pierde el control del coche y choca con una barrera, dejando una marca de pintalabios rojo en el airbag. Al salir del coche, se encuentra frente a una discoteca. Logra escapar de sus guardaespaldas y se mezcla entre los cuerpos sudorosos, levita y reina por encima de todos. En un baño utiliza el secador de manos para secarse el pelo, en referencia a una escena de su primera película Buscando a Susan desesperadamente (Susan Seidelman, 1985), rodada en un templo del Nueva York de los 80: Danceteria. Mientras tanto, en otro lugar, su guardia pretoriana se entrega a placeres varios, liderada por su propia hija: Lourdes León, alias “Lola”.
En Confessions II, Madonna sale de fiesta rodeada de celebrities como su leal amiga Debi Mazar, la productora Arca, los actores británicos Richard E. Grant, Archie Madekwe y Benedict Cumberbatch, el futbolista Cole Palmer, la carismática Gwendoline Christie (Juego de Tronos), Honey Dijon, João Pedro (futbolista brasileño), la actriz Julia Garner, Kate Moss, Odessa A’zion, la rapera y DJ Shygirl (Blane Muise) y su propia hija, Lola (Lourdes Leon Ciccone). Figuran también los cantantes Sabrina Carpenter, en “Bring Your Love”, y Feid, en “Read My Lips”. Y, por supuesto, hay autoguiños en los casi 15 minutos del film, que para eso ella es la Reina del Pop. Sus súbditos encontrarán referencias estéticas o melódicas a “Die Another Day”, “What It Feels Like for a Girl”, “Reinvention Tour Intro”, “Vogue”, “Lucky Star”, “Deeper and Deeper”, “Ray of Light”, “Express Yourself”, “Desperately Seeking Susan”, “Human Nature” y “Justify My Love”.
Entre las canciones incluidas en este ambicioso vídeoálbum están “I Feel So Free”, “Good for the Soul”, “One Step Away”, “Danceteria” y las colaboraciones “Bring Your Love”, junto a Sabrina Carpenter, y “Read My Lips”, con Feid. Todo se desarrolla dentro de una misma narrativa nocturna bajo la dirección musical de Stuart Price (Confessions on a Dance Floor, 2005), con el respaldo de DIVISION y Dolce&Gabbana, firma encargada del vestuario tanto del elenco principal como de los más de 250 extras que participaron en la producción.
Los dos sencillos lanzados hasta el momento suenan a una legendaria supernova confesándose. “I Feel So Free” enseña los cimientos del ethos de Madonna: libertad, reinvención y escapismo. El corazón de este temazo late con urgencia; su texto es directo, recurrente y desafiante. Es la imagen de una creadora que pone de manifiesto su mecánica de construcción de personalidades. He aquí un himno que canaliza la energía de una confesión bajo los efectos del house. Madonna pronuncia un soliloquio sobre esconderse en la sombra, anhelar ser alguien común y corriente, hallar la seguridad en una discoteca repleta de gente porque se siente en peligro con una sola persona en una habitación. Para la letra, tomó prestadas frases de una sesión fotográfica, “Private Affair”, que hizo junto a Steven Klein para V Magazine. Huir a la pista de baile, como había ya cantado en “Into the Groove” (Only when I’m dancing can I feel this free, 1985), “Everybody” (Let the DJ shake you, let the music take you) y “Heartbeat” (Can’t you see? When I dance, I feel free, 2008).
“Bring Your Love” explora lo que implica ser independientes y abraza el poder de la expresión sin prestar atención a los haters. Una manera muy astuta —y pop— de resignificar y capitalizar la intolerancia, el boicot y las críticas destructivas, y de demostrar que la actitud sexual de Madonna (67 años) resulta hoy más disruptiva de lo que fue en el pasado. Los números no solo se usan como métrica del éxito comercial; también se usan contra las artistas femeninas a causa de su edad. “Bring Your Love” llevó de vuelta a Madonna a la BBC1 casi veinte años después de que se negaran a programar su música por discriminación (edadismo). La emisora tuvo que recular en su decisión y aceptar que la icónica cantante no piensa irse a ninguna parte, 44 años después de iniciar su carrera. Y, con este single, volvió a coronar las listas dance.
El álbum visual Confessions II fue dirigido por la dupla creativa TORSO (David Toro y Solomon Chase), que ha trabajado para Sen Senra, Charli XCX, Katy Perry, Kali Uchis y cortos publicitarios para la firma Mugler (2021 y 2022). Madonna y Warner Records han decidido no grabar videoclips para los tres temas que hasta ahora se han publicado de su esperado 15.º disco; no estaban funcionando para ella ni para ningún otro artista. En la era de los reels y las stories, la diva nos entrega una narración visual impresionante compuesta por secciones cortas (“contenido”, dicen los instagramers) sobre una mujer que, escoltada por una guardia pretoriana cuasicyborg (¿clones de Andrea Caracortada, de Kika?), huye de su realidad y se suelta la melena entre una multitud de fiesteros y nostálgicos (lo que ella misma denomina “safety in numbers”, literalmente). Por increíble que parezca, este es su primer visual álbum en 44 años de carrera como pionera del videoclip, un recurso ya muy utilizado por sus contendientes más cercanas: Lady Gaga y Beyoncé, por mencionar solo dos. Confessions II brilla con una estética a lo Blade Runner y plantea cuestiones que siempre han estado presentes en el ethos madonnico: el escapismo, la libertad creativa, la sensualidad y la pista de baile como un portal hacia sus paracosmos (“La Isla Bonita” y “Medellín”). Un sueño fantasmagórico posdisco donde la Chica Material sigue afirmándose como rompedora de la imagen. Entertainment Weekly calificó la película como su “obra más audaz (y la mejor) en años”, enfrentándose a las realidades de la fama y actuando como reflejo de su identidad. Y, de paso, transformando el cuerpo femenino en una fuente de energía visual que remite tanto a la estética fetichista como a la ciencia ficción.
De alto valor cinematográfico, Confessions II es un muy interesante ejercicio de promoción musical desde el lenguaje visual. La propuesta de una mujer que, junto a Michael Jackson, creó el patrón del videoclip tal y como lo conocemos. Y que, ahora que este formato se encuentra en plena fase de transmutación, aporta algo nuevo —una vez más— para la gramática audiovisual. Larga vida a la reina.
“El propósito de mi alma es aportar luz al mundo a través de lo que hago. Lo quiero todo, pero para compartirlo, no para mí sola”. Madonna.
