SINÉAD O’CONNOR Y LA PEDERASTIA EN LA IGLESIA CATÓLICA DE JUAN PABLO II
Por Marcelo Chaparro Santana
En nombre del Espíritu Santo
Pedimos que intervengas por los niños de Inglaterra
Algunos han visto crímenes tan obscenos
¡Algunos han sido violados!
«A Prayer for England»
(100th Window, Massive Attack feat. Sinéad O’Connor, 2002)
Sinéad Marie Bernadette O’Connor (Dublín, 8 de diciembre de 1966), guitarrista, letrista y cantautora irlandesa, se hizo famosa por su extraordinaria voz mezzosoprano, sus composiciones francas y arriesgadas, y su épica versión del «Nothing Compares 2 U» de Prince.
El documental Nothing Compares, que examina su ascenso —y caída— del indeseado Olimpo del pop, brilló en el prestigioso Sundance Film Festival, con críticas muy favorables, en la sección Competencia Mundial de Documentales de Cine, como uno de los diez documentales internacionales seleccionados. La proyección tuvo lugar el 21 de enero de 2022 en Park City, Utah. Y el pasado 30 de septiembre, Showtime lo estrenó en exclusiva.
La artista más icónica de los noventa creó un hit televisivo punk, pura performance política, que será recordado por siglos. En Saturday Night Live SNL, el 13 de octubre de 1992 cantó «War» (de Bob Marley & The Wailers), miró desafiante a la cámara y espetó: «Confiamos en la victoria del bien sobre el mal. ¡Luchad contra el verdadero enemigo!» y rompió una foto del papa Juan Pablo II en protesta contra su sistemático encubrimiento de prácticas pederastas en el seno de la Iglesia católica («De lo que más orgullosa me siento», declaró en MTV). La foto pertenecía a su muy católica fallecida madre, Marie, quien abusó de ella y la atormentó desde niña. Pero la cosa no termina ahí: esta talentosísima artista, honesta y rapada fue víctima de abusos por parte de una estructura social heteronormativa que la atacó por raparse el pelo, por tener un hijo a los diecinueve años, por protestar contra unos Estados Unidos bélicos e imperialistas, por hablar de planificación familiar y por juntarse con rastafaris y drag queens. El documental que hoy nos ocupa está plagado de pruebas que harán sonrojar a más de uno, pues más de uno (y una) quedará expuesto, como en el cuento de Hans Christian Andersen.
«Juan Pablo II es el máximo responsable de ignorar los
abusos sexuales a niños en su propia Iglesia».
The New Yorker
Sinéad tenía razón, pero pagó un altísimo precio por decir lo que nadie hasta entonces se había atrevido: la Iglesia católica Apostólica y Romana es el mayor anillo de pederastia de la historia (no es una opinión, es un hecho contrastado con miles de casos e investigaciones). El papa polaco murió y lo canonizaron (en la Plaza Colón de Madrid se edificará una escultura en su honor de 2,10 metros de alto por 1,50 de ancho)[i]. Sinéad, en cambio, sufrió la primera «cancelación» de la historia. Fue vapuleada, caricaturizada y tildada de histérica, loca, pirada, bruja, caprichosa, borderline, paria, frívola y malfollá. Todo el compendio de la violencia que siempre se ha ejercido sobre las mujeres que expresan su ira. Estaba en la cúspide de la fama, con sus emociones tan a flor de piel, y fue triste presenciar que todo ese talento y honestidad se estrellase contra la desinformación y el fanatismo religioso. Sin embargo, este escándalo la liberó de ser una estrella del pop, algo que siempre le incomodó, según sus propias memorias Remembranzas. Escenas de una vida complicada (Kultrum, 2021).
El documental «Nothing Compares» se centra en los primeros años de su carrera (1987 a 1993) y en cómo esta implosionó tras su aparición en SNL. No es una hagiografía ni una estrategia para convertirla en mártir; más bien, muestra a una agitadora y activista que se adelantó décadas a su tiempo al llamar la atención hacia temas tan espinosos como el sexismo, el machismo, la pederastia, el racismo, la homofobia y la xenofobia.
¡Fuego sobre Babilonia! Oh sí, el cambio ha llegado.
Mirad lo que le ha hecho a Su Hijo. ¡Fuego!
«Fire on Babylon» (Universal Mother, 2003)
Centrándose en las palabras y acciones proféticas de O’Connor, la realizadora debutante Kathryn Ferguson hace un retrato ricamente cinematográfico de esta intrépida pionera desde una mirada feminista contemporánea. El metraje incluye vídeos musicales, conciertos, imágenes inéditas y entrevistas de primera mano con colaboradores (clérigos, relaciones públicas, artistas contemporáneos y asociados musicales como Peaches y Chuck D. de Public Enemy) que debaten sobre historia, política y activismo en Irlanda, y reflexionan sobre el arte de O’Connor. Mientras, se hilan hábilmente imágenes históricas de momentos clave de la cultura y la política, junto con vídeos caseros personales, reconstrucciones de paisajes oníricos, fascinantes ensayos de su primera banda y entrevistas de televisión. La narración está entretejida con una entrevista de la propia O’Connor realizada durante dos días en Dublín a finales de 2019 en la que habla desde una perspectiva actual y revela la educación abusiva que, como consecuencia, hizo que se sintiera traicionada tanto por la iglesia (internado An Grianan, los Asilos ‘Lavanderías de la Magdalena[ii]) como por la comunidad lo que, en última instancia, la llevó a refugiarse en el poder terapéutico de la música. Y a expresarse. En sus palabras: La música «era mi terapia, yo solo quería gritar». Exacto, su rabia se manifestó en la voz de una formidable sirena guerrera que encontró una familia alternativa en Londres, cantando en el Leigh Bowery con cigarrito y lata de Lager en mano.
Declaro la sangre de Jesús sobre vosotros,
Y sobre una de vuestras cagadas
Siete veces declaro la sangre de Jesús sobre vosotros
Quitaos los zapatos, estáis en terreno sagrado.
(«Take Off Your Shoes», Sinéad O’Connor, How Bout I be Me? 2012)
Revisando más de cien horas de entrevistas, la directora se dio cuenta que Sinéad siempre ha sido firme y coherente en su mensaje; nunca se ha contradicho. Ferguson afirma al respecto: «O’Connor personifica la valentía de una punk anti-establishment. Se adelantó treinta años a su tiempo, en su detrimento. Creo que deja un legado increíble que inspira a las generaciones más jóvenes de hoy. Necesitamos más Sinéads causando problemas, derribando puertas».
El documental arranca con la actuación de O’Connor en el concierto del 30º aniversario de Bob Dylan en el Madison Square Garden en 1993, dos semanas después de romper la foto del papa. La multitud la abucheó, Kris Kirstofferson la presentó y se le escucha decir: «No dejes que esos gilipollas te jodan». A partir de aquí, Ferguson se marca un flashback hasta la infancia de O’Connor en Dublín. Es el momento de que conozcamos su educación fracturada y el abuso de su madre, quien la obligaba a robar, a desnudarse y echarse en el suelo de la cocina para pegarle con una ramita sobre los genitales, o a vivir en el jardín, entre otros tratos vejatorios.
Lo recordaré. Y Dublín bajo la tormenta.
Y estar sentada en el césped, en verano,
intentando mantenerme abrigada.
«Troy» (Sinéad O’Connor, The Lion and the Cobra, 1987)
Nothing Compares no trata los acontecimientos posteriores al concierto de Dylan, pero el público sabrá que la posterior lucha de la artista por su salud mental ha sido larga y muy dura. El documental reclama los derechos de O’Connor sobre su propia historia en una película que termina con orgullo, con la joven cantando el poema que Bob Marley transformó en reggae, y que ella misma convirtió en punk. La cabeza bien alta.
Se afeitó la cabeza para protestar por los intentos de su discográfica de sexualizarla (la instaron a abortar para la promoción de su álbum debut). Se enfrentó a las monjas de An Grianan, al fantasma de su difunta madre, a las monjas, a la constitución irlandesa, a los premios Grammy y al himno de los Estados Unidos. Frank Sinatra amenazó con «patearle el trasero»… un filomafioso dando lecciones de moral; la artista asistió disfrazada de «manifestante contra sí misma» con peluca y mascarilla[iii]. Se enfrentó a la MTV por censurar los tacos —«Vale si los dice un rapero negro, pero no si los dice un blanco…»— y se negó a actuar junto al comediante Andrew Dice por sus comentarios misóginos y homófobos[iv].
Y su archifamosa, épica, versión de «Nothing Compares 2 U» la enfrentó a Prince, con quien tuvo un violento encuentro que terminó con el hombre (en coche) persiguiendo a la mujer (a pie) corriendo calle abajo.[v] Aunque, de no ser por O’Connor, la canción no se hubiese convertido en LA balada de los noventa,[vi] muchos purple fans la odian, pues creen que el señorito de Minneapolis debió ser alumbrado por la santísima virgen María, incapaz de fallar en sus relaciones personales, cuando el vil trato que dio a su esposa tras la muerte de su primer bebé, su actitud egoísta para con George Clinton (le jodió una nominación a un Grammy[vii]) o su displicencia para con Janet Jackson y Quincy Jones están más que documentados. En fin…
«Benedicto XVI cometió falso testimonio en una investigación sobre abusos sexuales. Muchos católicos están decepcionados
y exigen una admisión de culpa».
Sabine Kinkartz et Bettina Marx, DW.com, 2022.
El efecto Sinéad en el mundo
El debate sobre la pederastia comenzó a permear la cultura popular tiempo después del famosos momento televiso protagonizado por la cantante. Siete años más tarde, en 1999, se emitió el documental de Mary Raftery titulado States of Fear, sobre la Iglesia irlandesa. Nueve años después, Juan Pablo II reconoció los abusos sexuales dentro de su Iglesia. Y una década más tarde, el Boston Globe publicó su investigación Spotlight sobre los abusos perpetrados a más de seiscientos infantes (algunos casos, niñas sordomudas) por miembros de la archidiócesis de Boston, lo que inspiró Spotlight (Tom McCarthy, 2015), una película ganadora de dos Óscar (Mejor película y Mejor guion original). Veinte años después, un amplio informe sobre la Iglesia francesa sacó a la luz más podredumbre: 216.000 menores habrían sido abusados desde 1950. Y suma y sigue.
«Juan Pablo II ignoró el abuso sexual a más de dos mil chicos».
Bojan Pancevski, The Sunday Times, 2010
El documental sobre Sinéad O’Connor llega en un momento en el que ya no es tan peligroso poner el foco sobre los males de la iglesia. Además, la cantante de aflautada voz publicará este año el que será su disco de despedida, No Vetererans Dies Alone. Desde la controvertida denuncia de O’Connor en 1992, muchos cineastas se han arriesgado también a contar diversos casos de pederastia en el seno de una de las religiones más poderosas del mundo. A continuación, algunos de los largometrajes y documentales que en los últimos treinta años han dado voz a las víctimas.
Los chicos de San Vicente (John N. Smith, 1992).
Esta película se centra en Kevin Reevey, un huérfano de solo diez años de edad, y el clérigo Peter Lavin, el pedófilo sádico que dirige el orfanato. Esta es la historia real de niños que sufrieron abusos físicos, emocionales y sexuales a manos de los hermanos que dirigían el orfanato Christian Brothers en una comunidad religiosa en San Vicente en Terranova, Canadá. Sus gritos de ayuda son desatendidos, aunque un portero y un policía tratan de descubrir la verdad. Durante muchos años, clérigos, la policía y altos funcionarios del gobierno conspiraron para obstruir la justicia, silenciar la historia y evitar que llegara al público. Para las víctimas solo hay vergüenza y dolor. La segunda parte del largometraje retoma la historia quince años después.
Funcionarios de la Iglesia implicados: Los Hermanos Cristianos en el Orfanato Mount Cashel y la diócesis de Terranova.
La raíz del miedo (Gregory Hoblit, 1996)
Aaron, un monaguillo de diecinueve años (es un niño de la calle, sin hogar, tímido y tartamudo) es acusado de asesinar brutalmente a un influyente arzobispo católico. La verdad está enterrada bajo varias capas de profundidad, pues en el transcurso del juicio se revela que el arzobispo tenía tendencias pedófilas y había obligado a los monaguillos a tener sexo con él.
Cuando Aaron arremete contra el psicólogo que lo examina, otra personalidad, Roy, se revela. Así, el director Gregory Hoblit muestra los efectos que la pederastia tiene en las víctimas. Un enfoque novedoso y doloroso que le valió a Edward Norton su primera nominación al Óscar.
States of Fear (Mary Raftery, 1999)
Serie documental producida por Mary Raftery y emitida en el canal de televisión irlandés Raidió Teilifís Éireann (RTÉ) entre abril y mayo de 1999. La serie detalla el abuso sufrido por cientos de niños entre 1930 y 1970 en el sistema estatal de cuidado infantil de Irlanda, en el Reformatorio y las Escuelas Industriales. Después de la protesta pública desatada, el Taoiseach irlandés Bertie Ahern se disculpó en nombre del Estado. En 2000 se oficializó la Comisión de Investigación del Maltrato infantil, que presentó su Informe Definitivo en mayo de 2009.
Las hermanas de la Magdalena (Peter Mullan, 2002)
Los Asilos de la Magdalena eran instituciones de la iglesia católica irlandesa que servían como reformatorios para mujeres «problemáticas». Este drama retrata a uno de estos centros de reclusión y cuenta la historia de cuatro jóvenes que fueron enviadas allí por sus familias en 1964 y tuvieron que soportar la extrema crueldad y abusos inhumanos por parte de las monjas. La última de estas instituciones cerró en 1996.
Las chicas eran encarceladas indefinidamente y aguantaban castigos agonizantes dentro de un sistema que las deja físicamente agotadas y mentalmente afectadas. A medida que las chicas se unen, concluyen que la única forma de salir es escapar, pero con la retorcida hermana Bridget dirigiendo el ala sur del edificio, cualquier posibilidad parece limitada.
Holy Water Gate (Mary Healey, 2004)
Un viaje personal de la cineasta católica Mary Healey por las vivencias de los personajes clave en un escándalo de pederastia: víctimas, sacerdotes denunciantes y un cardenal estadounidense de alto rango llamado por el Vaticano para que controlara un escándalo que crecía día a día.
El argumento deja al descubierto la reticencia de los principales medios de comunicación de los Estados Unidos durante décadas a denunciar los crímenes cometidos por sacerdotes o el encubrimiento de la Iglesia católica mientras las víctimas luchan para llevar a sus abusadores ante la justicia. Un viaje hacia lo más profundo de la mente institucional de la Iglesia católica de los Estados Unidos, que no solo falló a las víctimas durante muchos años, al no reconocer los delitos, sino que también permitió a algunos sacerdotes continuar abusando de más niños al reubicarlos a los religiosos en otras parroquias y no enviarlos ante la justicia.
La mala educación (Pedro Almodóvar, 2004)
A principios de los años setenta, dos niños (Ignacio y Enrique) descubren el amor, el cine y el miedo en una escuela cristiana. El padre Manolo, director de la escuela y profesor de Literatura, participa en estos descubrimientos. Una película que gira en torno a un misterioso asesinato jugando con distintos niveles de metaficción, y que cuenta la historia de un joven que era abusado por un sacerdote católico en su internado. Ignacio, el niño abusado, luego se convierte en una mujer transgénero que se enfrenta con el abusador y lo chantajea. Se trata de un examen sobre el efecto de la educación religiosa y el abuso sexual de la era franquista en la vida de dos amigos de infancia.
Twist of Faith (Kirby Dick, 2004)
«Esta película trata sobre cicatrices, no sobre borrarlas», declaró su director. Un hombre se enfrenta al trauma del abuso sexual que sufrió cuando era niño. Sin embargo, la decisión de hacerlo romperá sus relaciones con su familia, su comunidad y su fe. El bombero de Toledo (Ohio, Estados Unidos) Tony Comes debe empezar a asumir su dolorosa historia de abuso sexual adolescente después de que él y su joven familia se mudaran a una casa situada a solo cinco puertas de su abusador, el exsacerdote Dennis Gray. A medida que la demanda de Comes contra Gray se prolonga, surge un Comes cada vez más amargo. Gran parte del metraje fue filmado por la propia familia Comes con videocámaras suministradas por el cineasta Kirby Dick.
Funcionario de la Iglesia implicado: Obispo James Hoffman de Toledo, Ohio.
Líbranos del mal (Amy Berg, 2006)
Durísimo documental —es doloroso y tremendamente revelador— sobre el padre Oliver O’Grady, un sacerdote católico reubicado en varias parroquias de los Estados Unidos en un intento de la Iglesia católica de encubrir las violaciones de aproximadamente veinticinco niños y niñas, cometidas en California desde finales de la década de 1970 hasta 1991. El elemento más perturbador de la película es la entrevista con O’Grady en Dublín: el pederasta sin remordimientos deambula libremente entre estudiantes de escuela mientras explica, alegremente, sus patrones de abuso.
Después de siete años en la cárcel, fue deportado a Irlanda en 2000.
Funcionario de la Iglesia implicado: Cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles.
Hand of God (Joe Cultrera, 2006)
Documental independiente que cuenta la historia de cómo Paul, el hermano del director Joe Cultrera, fue abusado sexualmente en la década de 1960 por su párroco, el padre Joseph Birmingham, quien supuestamente abusó de unos cien niños en la arquidiócesis de Boston, Massachussets. El director cuenta una historia de fe traicionada y de cómo su familia luchó contra un escándalo que continúa afligiendo a las iglesias de todo el país. Este documental es un respetuoso homenaje a una familia que sobrevivió a esta terrible experiencia, especialmente a los padres de Paul, que veneraban a la iglesia pero amaban más a sus hijos.
Funcionario de la Iglesia implicado: Obispo John McCormack de Manchester y el Cardenal Bernard Law, exarzobispo de Boston.
Sex Crimes and the Vatican (Sarah Macdonald, 2006)
El documental está narrado por el abogado Colm O’Gorman, violado a los catorce años por el famoso sacerdote irlandés Sean Fortune. El Vaticano redactó en 1962 un documento secreto, el Crimen Sollicitations, para silenciar las acusaciones de abuso sexual dentro de su organización. Dicho documento habría sido aplicado durante veinte años por el cardenal Joseph Ratzinger antes de convertirse en papa. Este documental irlandés apunta directamente a Benedicto XVI, acusándolo de encubrir decenas de casos de abuso sexual durante sus años como ejecutor de la doctrina del Vaticano bajo el papa Juan Pablo II.
Documental estrenado en el programa Panorama de la BBC. Funcionarios de la Iglesia implicados: el cardenal Joseph Ratzinger (más tarde, papa Benedicto XVI) y el obispo retirado Brendan Comiskey de Fern, Irlanda.
Duda (John Patrick Shanley, 2008)
La directora de una escuela católica cuestiona la relación malsana de un sacerdote con un joven estudiante con problemas socioeconómicos. Sin una sola prueba, la directora comienza una cruzada contra el padre Flynn, lo que amenaza con destrozar la comunidad irreversiblemente.
En 1964, en una parroquia de San Nicolás (Bronx, Nueva York), el padre Flynn intenta suavizar las rígidas normas del colegio impuestas por la hermana Aloysius Beauvier, una estricta directora que cree firmemente en el poder de la disciplina. La escuela acaba de aceptar a su primer estudiante negro, Donald Miller porque las cosas están empezando a cambiar a nivel social en la costa este. Cuando otra hermana comparte sus sospechas de que el padre presta demasiada atención al nuevo chico, se emprende una cruzada personal para desenterrar la verdad, eliminar el mal de la escuela y sacar a la luz la verdad.
Basada en una obra ganadora del Premio Pulitzer y de un premio Toni en su adaptación teatral.
Mea Maxima Culpa: Silencio en la casa de Dios (Alex Gibney, 2012)
Este documental cubre la primera protesta conocida contra abusos sexuales clericales en Estados Unidos. Cuatro hombres sordos (Terry Kohut, Gary Smith, Pat Kuehn y Arthur Budzinski) se propusieron poner en la picota al sacerdote que abusó de ellos a mediados de la década de 1960 en la Escuela de St. John para Sordos. La película investiga la red de encubrimiento que se extendía desde Milwaukee (Wisconsin), a través de las iglesias de Irlanda y hasta la oficina más alta del Vaticano.
El título proviene de la frase latina «Mea Maxima Culpa» y está tomado del Confiteor, que es parte de la Misa Católica Romana. Este caso de protesta pública contra pederastia clerical condujo al caso Lawrence Murphy. Las voces de los actores Jamey Sheridan, Chris Cooper, Ethan Hawke y John Slattery proporcionan las voces de los entrevistados sordos.
Philomena (Stephen Frears, 2013)
Una periodista recoge la historia de una madre en búsqueda de su hijo, de quien fue separada décadas atrás al quedar embarazada. El bebé fue vendido a una familia de millonarios estadounidenses y la madre se vio obligada a vivir en un convento. La película está basada en la vida de Philomena Lee, la adolescente irlandesa que vivía en un internado de monjas que, cincuenta años después, decide contarlo y se pone en contacto con la BBC para que le ayude a relatar su historia y a hacer justicia.
El Club (Pablo Larraín, 2015)
Cuatro sacerdotes viven en una casa de retiro en un pequeño pueblo costero de Chile. Allí purgan sus crímenes, son sospechosos de delitos que van desde la pederastia hasta el robo de recién nacidos a madres solteras. Son clérigos de alto nivel que viven escondidos para evitar a la justicia; su apacible rutina, bajo la supervisión de la madre Mónica, se ve perturbada por la llegada de un quinto hombre: un pedófilo que entra en escena como el recordatorio de sus propias vidas contaminadas. Imágenes oscuras, siluetas de los actores fuera de foco: es la cinematografía de un tenebroso club.
Pecado (Gerd Schneider, 2015)
La amistad de tres sacerdotes se ve afectada por un enorme escándalo. Uno de ellos es acusado de pederasta; los otros dos reaccionan a la situación de su amigo de forma distinta. Lo que el protagonista, Jakob Voelz, empieza a sospechar se convierte en una prueba fundamental para su fe y su concepción de sí mismo como clérigo: hay una verdad que acogemos y otra que tememos, y sobre la cual callamos. La manera en que se estos hombres enfrentan a la verdad podría impactar no solo en su relación, sino también en sus carreras dentro de la iglesia.
Spotlight (Tom McCarthy, 2015)
La historia dramatizada de cómo el Boston Globe destapó el escándalo de abusos sexuales en el seno de la Arquidiócesis Católica de Boston, (Massachussets), sacudiendo la Iglesia católica hasta sus cimientos. La publicación de estos crímenes, que la archidiócesis intentó ocultar por todos los medios —incluidos el chantaje y las amenazas de muerte—, inspiró este filme. Un equipo de reporteros investiga durante un año y destapa una red de sacerdotes pederastas católicos que operó de manera sistemática e impune basada en la fe. La investigación ganó un Pulitzer en 2003 y la película obtuvo seis nominaciones al Oscar.
Gracias a Dios (François Ozon, 2018)
Tres hombres que fueron abusados por el mismo sacerdote cuando eran niños se unen en una lucha por desmantelar el código de silencio que continúa protegiendo al abusador. Basado en la condena de 2019 del cardenal Philippe Barbarin de Lyon por ocultar la conducta del padre Bernard Preynat de la diócesis de Lyon, Francia, este largometraje ilustra los múltiples efectos del trauma en los sobrevivientes y sus familias en un retrato de la resistencia y el poder de la movilización. Los abusos eran conocidos incluso por el Vaticano.

El efecto del mundo sobre Sinéad
Las consecuencias que un rechazo tan injusto, masivo y prolongado en el tiempo tienen sobre la psique no es un asunto banal. La hermosa compositora no ha tenido una vida fácil. O’Connor es agorafóbica, fue diagnosticada con trastorno de estrés postraumático complejo y trastorno borderline. En agosto de 2015, se sometió a una histerectomía tras sufrir problemas ginecológicos durante tres años.[viii] En enero de este año, Yoshua, su tercer hijo se suicidó a los 17 años colgándose de un árbol al sur de Dublín, tras escapar del hospital estatal donde estaba recluido por problemas psicológicos. «Mi hermoso hijo, luz de mi vida, decidió poner fin a su lucha terrenal hoy y ahora está con Dios. Mi bebé: te amo muchísimo. Por favor, queda en paz. Que Dios perdone al Estado irlandés porque yo nunca lo haré», tuiteó.
Su gente, hoy, la admira y respeta. La directora Ferguson asistió recientemente a una proyección de Nothing Compares en Galway, en la costa oeste de Irlanda. «Estaba aterrorizada, la espectadora más joven tenía catorce años, el mayor noventa y ocho. Llegamos a la escena de Saturday Night Live y toda la sala se puso de pie y comenzó a animar a Sinéad. Me eché a llorar».
Un cuarto de siglo después, O’Connor ha sido ampliamente reivindicada. Mirando hacia atrás, para las nuevas generaciones es difícil ver por qué fueron tan controvertidas sus declaraciones. De hecho, su protesta resulta razonable a la luz de los hechos y datos de los que ahora disponemos. Y ese es el ADN de este documental. «Lo interesante es que creó una ruptura que ha resonado desde entonces, para tantos jóvenes activistas, tantas mujeres y comunidades que lo necesitábamos» concluye la directora del documental.
Sinéad vive en una casa en el campo, fuma marihuana y busca a Dios en las escrituras del Corán. Actualmente, un mural en el centro de Dublín dice: «Sinéad, siempre tuviste razón. Lo sentimos muchísimo».
«Intentaron enterrarme, pero no sabían que soy una semilla».
Sinéad O’Connor
(Activistas en apoyo de los cuarenta y tres estudiantes
desaparecidos en Iguala, Méjico, 2013)
[i] Autorizada por el alcalde José Luis Martínez Almeida, el mismo que retiró dos placas con citas del poeta Miguel Hernández y las Trece Rosas de un memorial para las víctimas del franquismo.
[ii] Instituciones normalmente administradas por órdenes católicas, que operaron entre el Siglo XVIII y mediados Siglo XX. Su misión aparente era albergar a «mujeres caídas», de las cuales se estima que unas treinta mil fueron confinadas en estas instituciones en Irlanda.
[iii] La foto se incluyó en la página 220 de sus memorias, Remembranzas. Escenas de una vida complicada.
[iv] El señor le respondió en su programa así: «Mira calva: ponte una bolsa de papel en la cabeza y chúpamela».
[v] O’Connor, Sinéad. (2021) Remembranzas. Escenas de una vida complicada. Kultrum.
[vi] Los herederos de Prince negaron los derechos de reproducción de «Nothing Compares 2U» por «respetar su memoria». Doble moral: Prince jamás permitió la venta de alcohol en su casa-estudio, y hoy Paisley Park es todo un chiringuito.
[vii] Por samplear «If I Was Your Girlfriend» en «Heaven», del álbum George Clinton & His Gangsters of Love. Clinton, George (2014). Brothas Be, Yo Like George, Ain’t That Funkin’ Kinda Hard on You? Atria Books, p: 335.
[viii] O’Connor más tarde culparía a la negativa del hospital a administrar terapia de reemplazo hormonal después de la operación como la razón principal de sus problemas de salud mental en los años siguientes.

