Con el díptico Video Nasties – Memorias de un cine prohibido, Daniel Rodríguez Sánchez estudia minuciosamente el que ya es tristemente famoso (al menos para el aficionado al cine de terror) periodo de censura que vivió la industria videográfica en el Reino Unido durante los años ochenta. A lo largo de los dos volúmenes, el escritor analiza todos los títulos de la «lista negra», que se habían producido entre los años 1963 y 1983. Pero no solo se queda ahí: en el segundo libro, además, dentro del apartado Otros pánicos morales, hace un repaso a los daños colaterales del fenómeno, es decir, habla sobre otras cintas que tuvieron problemas a lo largo de esa década, aunque no estuvieran en la lista oficial, y también de otras que, bien se salvaron extrañamente (viendo lo visto), bien estuvieron igualmente dentro del debate público arrastradas por esa ola conservadora y censora. He aquí una muestra de siete de aquellas obras damnificadas por una u otra razón.
La naranja mecánica (1971)
«La película empezó a ser citada en algunos juicios de cierta carga mediática, como el de un niño de 14 años acusado de estrangular a un compañero de clase, donde el fiscal pertinente citó la obra de Kubrick como clara influencia para el hecho delictivo. Por estas cuestiones, La naranja mecánica consiguió ser una muestra de hiperviolencia muy molesta para ciertos públicos. La hija del director, Christiane Kubrick, llegó a afirmar que tanto su padre como su familia habían recibido graves amenazas a medida que la película fue ganando repercusión, incluso con manifestaciones espontáneas realizadas enfrente del hogar familiar. A Stanley Kubrick no le quedó más remedio que pedir a Warner Bros. la retirada de la película en cines británicos en 1973».
Perros de paja (1971)
«Había tenido en 1971 un pase en cines totalmente libre de censura, aunque con calificación X. Fue perseguida y retirada del mercado durante la polémica social de los vídeos prohibidos británicos, pero, de manera incomprensible, no fue incluida en el listado nasty. La película de Sam Peckinpah volvió a los cines británicos en 1995 sin ningún tipo de corte, aunque la BBFC, en una de sus habituales incongruencias en sus decisiones, siguió impidiendo durante la década su lanzamiento en vídeo libre de censura, algo que no llegó hasta 2002».
Sangre para Drácula (1974)
«Hubo otras obras incautadas por la policía en las temidas redadas hechas en los videoclubs y tiendas de vídeo, consecuencia de esa búsqueda impulsiva de material audiovisual que pudiera atentar contra la moralidad del público británico. Por ejemplo, Sangre para Drácula (Blood for Dracula, Paul Morrissey, 1974), que aunque tuvo un estreno en cines sin censura en 1982 (precedido por otro, en 1975, con severos cortes), no sobrevivió a la incautación debido a sus similitudes con la nasty Carne para Frankenstein, su película hermana ».
La noche de las gaviotas (1975)
«La cuarta entrega de la tetralogía de los templarios del gallego Amando de Ossorio contó en el Reino Unido con una edición de vídeo que fue incautada por las autoridades debido a la enorme carga visceral mostrada en su portada, algo que, como ya hemos visto, fue uno de los principales criterios que desataban la persecución, por encima muchas veces del contenido per se del producto. Curiosamente, el filme de Ossorio fue luego lanzado en el Reino Unido bajo el nombre de Don’t Go Out At Night (con poco más de un minuto de cortes), engrosando la lista de títulos vinculados al fenómeno nasty con el imperativo Don’t en su título».
Scum (1979)
«Alan Clarke trazaba un durísimo retrato sobre la delincuencia juvenil y los reformatorios, aunque, en realidad, se trataba de una nueva versión de la película que el propio Clarke había hecho dos años antes para la televisión británica BBC, dentro de la serie Play for Today. Debido a la dureza de la violencia expuesta, la cadena finalmente decidió no retransmitirla, por lo que el director volvió a rodarla con la mayor parte del equipo original, en este caso como una película para su distribución comercial en cines que posteriormente se lanzó en vídeo durante el auge de las video nasties. Debido a la intrahistoria que la traía detrás (a la que su distribuidor hacía alusión en su promoción), no fue difícil que fuese rápidamente asociada a los vídeos prohibidos».
El asesino del shogun (1980)
«La obra de indudable culto (Shogun Assassin, Robert Houston, Kenji Misumi, 1980), un remontaje realizado para el público estadounidense a través de las dos previas adaptaciones del manga Lone Wolf and Cub, sufrió la prohibición por parte de la BBFC desde 1983 hasta el año 2000».
Madman, el loco (1982)
«Esta cinta de Joe Giannone era uno de los múltiples slasher que fue fruto de la persecución, aunque se había estrenado en cines sin cortes, y que, tras su incautación en plena era nasty, no volvería a ver la luz hasta 2002».


