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EN LOS GRAMMY TREINTA Y CINCO AÑOS DESPUÉS

Marcelo Chaparro Santana

La reedición ampliada Super Deluxe del fundamental álbum de Prince Sign ‘O’ The Times está nominada para un GRAMMY al Mejor Álbum Histórico. Lanzada el 25 de septiembre de 2020, esta mega caja incluye 63 pistas de la famosa bóveda púrpura y la película de un concierto completo, con Miles Davis a bordo. Sabremos si recibe el galardón el 31 de enero de 2022, cuando en el (antes conocido como) Staples Center de Los Ángeles se premien a las figuras musicales del panorama actual.

Esta es la cuarta vez que este disco doble es reconocido por la Academia de Grabación. En 1987, fue nominado a Álbum del Año, mientras que su sencillo «U Got the Look» fue nominado a Mejor interpretación vocal de R&B por un dúo o grupo y Mejor canción de R&B. En 2017, la Academia de la Grabación incluyó este legendario álbum púrpura en su Salón de la Fama. Esta nominación a Mejor álbum histórico eleva a cuarenta el número total de nominaciones de Prince a los Grammy, reconoce el trabajo de los productores Trevor Guy, Michael Howe y Kirk Johnson, y el del ingeniero de masterización de Prince, Bernie Grundman (de Mastering Studios), quienes trabajaron durante meses en pulir el sonido del álbum tal y como se vendió hace décadas, además de los 63 cortes que hasta el momento no se habían lanzado de forma oficial (algunos llevaban décadas circulando como bootlegs, otras fueron auténticas novedades para los fans más acérrimos del genio de Minneapolis).

Los otros álbumes nominados a Mejor álbum histórico

Sign O’ the Times (Super Deluxe Edition); Trevor Guy, Michael Howe y Kirk Johnson, productores; Bernie Grundman, ingeniero de masterización (Prince)

Beyond the Music: Her Complete RCA Victor Recordings; Robert Russ, productor; Nancy Conforti, Andreas K. Meyer y Jennifer Nulsen, ingenieros de masterización (Marian Anderson)

Etching the Voice: Emile Berliner and the First Commercial Gramophone Discs, 1889-1895; Meagan Hennessey and Richard Martin, productores; Richard Martin, ingeniero de masterización (Varios artistas)

Excavated Shellac: An Alternate History of the World’s Music; April Ledbetter, Steven Lance Ledbetter y Jonathan Ward, productores; Michael Graves, ingeniero de masterización (Varios artistas)

Joni Mitchell Archives, Vol. 1: The Early Years (1963-1967); Patrick Milligan y Joni Mitchell, productores; Bernie Grundman, ingeniero de masterización (Joni Mitchell)

Sign ‘O’ The Times es un disco indispensable para comprender la evolución de la música de los años ochenta: está compuesto, escrito y producido por un solo hombre, en su flamante nuevo estudio de grabación, al que decidió llamar Paisley Park (el Parque de Cachemir), nombre tomado de un álbum anterior, con colores algo psicodélicos.

¿Qué haces cuando rompes con tu prometida, disuelves la banda con la que llevas años tocando, tu sello discográfico te pide recortar tu obra y el mundo de ahí fuera está al borde del colapso porque lo amenazan un virus global letal, delincuencia juvenil, drogas, huracanes, políticos ineptos, pobreza e injusticia social? Tales momentos de confusión emocional requieren, según la psicología del duelo (Elizabeth Klüber-Ross, 1959), un proceso de cinco fases que obligatoriamente debemos superar: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Aunque fuese un creador extraordinariamente talentoso, Prince, como todo mortal, pasó por todas esas fases en una huida hacia adelante que le permitió pasar página y avanzar. Cuando una ostra entristece se encierra y hace una perla, y Sign ‘O’ The Times es la perla de Prince. Un álbum doble con una relevancia especial para su esfera privada, su carrera, la historia de la música y las prácticas hasta entonces válidas de comercialización y distribución de una obra intelectual.

En Sign ‘O’ The Times Prince utilizó todas las herramientas de que disponía para librar su duelo y transformarlo en belleza. El genio de Minneapolis era multiinstrumentista (tocaba más de veinte instrumentos musicales), un creador muy autosuficiente (escribía las letras, componía, grababa todas las voces, hacía los arreglos y producía en su casa estudio Paisley Park) y tenía una visión transgresora y muy amplia de la psique humana (era fiel defensor del lado femenino que todo hombre tiene dentro de sí, y pionero del género fluido —gender bending— en una cultura tan conservadora como los Estados Unidos de la era Ronald Reagan y el sida).

El año 1986 fue decisivo en la vida de Prince. Tras romper con su chica y su banda, The Revolution, se encerró en el estudio con la ingeniera de sonido Susan Rogers para verter en notas musicales todo lo que llevaba dentro. Y se metió en la piel de una hermafrodita francesa del siglo XIX llamada Herculine Adelaide Barbin apodada «Camille» o «Alexina B», cuyos diarios se conocieron en los ochenta gracias a los ensayos escritos y los simposios organizados por el filósofo y sociólogo Michel Foucault. Para este alter ego compuso una decena de canciones en una semana y alteró su voz utilizando la técnica varispeed (muy popular en el funk de los setenta, sobre todo en la obra de George Clinton con sus bandas Parliament y Funkadelic), que da a la voz un tono muy alto, como al inhalar helio. Mutado en Camille, Prince compuso para su antigua musa, Susannah Melvoin, («Nothing Compares 2 U») temas tan confesionales y meditativos como «If I Was Your Girlfriend», donde le propone intercambiar géneros para salvar la relación.  ¿Si yo fuese tu amiga/novia… me dirías lo que olvidé decirte cuando fui tu chico? ¿Me dejarías bañarte, peinarte, ayudarte a escoger la ropa antes de salir, bailar desnudo un ballet para ti? «Camille» vestía de negro y melocotón, llevaba plumas a modo de pendientes, guantes, zapatos de tacón, corazones y símbolos de la paz en lugar de botones y cremalleras. Era divertida, hipersexual y, además de una belleza, había también negatividad en ella.

El (muy geminiano) príncipe púrpura pronto decidió expandir el concepto y añadir dieciocho canciones que tenía ya grabadas con The Revolution (el disco Dream Factory) para lanzar un álbum triple al que quería llamar Crystal Ball. Sin embargo, por razones de promoción y distribución, Warner le pidió reducirlo a álbum doble. La reacción del intérprete fue muy intensa, a juzgar por testimonios de colaboradores y amigos, como Marylou Badeaux, ejecutiva de Warner. Aun así, aceptó las condiciones del juego y entregó al mundo el doble LP al que tituló Sign o’ the Times, reciclando canciones de Camille y Dream Factory, además de componer nuevos temas. Es una referencia básica de la obra de Prince que hoy vuelve a primera plana. De hecho, el álbum está considerado como el mejor de su extensísimo catálogo, que consta de unos cincuenta en total, contando los instrumentales.

Sign o’ the Times mezcla funk, pop, rock, soul, R&B, góspel, jazz fusión, electrónica y dance europeo. Prince se convirtió con este trabajo en el patrón de los DJs de Detroit, el obseso del control, el hombre orquesta… y en un crack de los sintetizadores y la caja de programación LinnDrum. Su lírica bebe de influencias tan dispares como Joni Mitchell y Carlos Santana; de colosos como Jimi Hendrix, Eddie Hazel, Sam Cooke o Marvin Gaye. Su estilo, al tratar el componente religioso apunta hacia Ray Charles, Sam Cooke, Marvin Gaye, Curtis Mayfield o Al Green. Su música dance rebosa sexualidad, un ingrediente imprescindible on the dancefloor. Felix DaHousecat, Deep Dish, Dezz 7, Frankie Knuckles, Kode9, Joker & Ginz, Moodymann, 7Hurtz, Basement Jaxx o Jamie Principle, divinidades del dance y el house actual, han declarado la influencia que ha tenido en ellos la concepción melódica de Prince en esta obra, y no paran de rendirle homenaje desde sus platinas de mezcla.

Sign ‘O’ The Times se adelantó a su tiempo también en la denuncia de temas tabú como el sida, la identidad no-binaria y los cruces de roles de género, prejuicios que llevaban años golpeando a la comunidades afroamericana y gay, resultado de unas políticas conservadoras de tiempos pretéritos. Prince no tenía reparos en escribir como mujer, ni vestir prendas socialmente aceptadas como femeninas. Artistas pro-LGTBi futuros como Lady Gaga, Lil Nas, Bobby Lytes, John Legend, Saint Vincent, Lizzo, Beth Ditto, Terence Trent D’Arby, Jaden Smith, Lil Uzi Vert, Zayn Malik, Miley Cyrus, Janelle Monáe, Amos Mac, Nicki Minaj, Wu Tsang, Micha Cárdenas y Vaginal Davis escucharon muy atentos, décadas después, el mítico LP.

Para el lanzamiento del primer sencillo, «Sign ‘O’ The Times», una canción personal y profética, Prince contrató el estudio L3 Think Training de Bill Konersamn, con quien creó un lyric video estético, potente y vanguardista cuando dicho producto visual no era conocido más allá de las esferas del arte underground, mucho antes que Youtube y Vimeo nacieran. Un ejemplo más de cómo el genio de Minneapolis se adelantó a su época en tendencias que la cultura popular habría de adoptar mucho más adelante.

La negativa de Warner a publicar Crystal Ball sentaría las bases para lo que hoy se conoce como micromecenazgo o crowdfunding: en cuanto terminó su contrato con Warner (1996), Prince echó mano de una técnica llamada direct-to-fans para comercializar él mismo su álbum triple por teléfono o en  —el apenas recién nacido— internet. Este disco sentó las bases para la independencia y el control artísticos del que gozaron más adelante Radiohead, Miley Cyrus, Gorillaz, Nine Inch Nails, Childish Gambino, Taylor Swift o Jay Z con su plataforma Tidal.

Prince superó con sobresalientes la etapa de transformación que 1986 representó para él. Se armó de fuerza, reunió a sus amigos (artistas de primerísimo orden como Eric Leeds, Sheena Easton, Sheila E. y Miles Davis, entre otros) y exorcizó sus demonios para cerrar el año con un nuevo espíritu. Un ejemplo de vida y entereza artística que recuerdo que yo estudiaba con mi profesor de música, el director del conservatorio de mi ciudad, quien admiraba a Prince por su inagotable caudal creativo y su pedigrí como multiinstrumentista. Con menos de diez años, yo lo seguía muy atentamente y tomaba nota para duelos futuros: confiar en mis propios talentos e ideales para no renunciar a ser quien quería ser; y de paso, defender mi felicidad al precio que tuviera que pagar por ella.

La reedición de Sign ‘O’ The Times en vinilo y cd, y su presencia en plataformas de streaming se antoja imprescindible para que el público general tenga acceso a una obra maestra de semejante calibre. Sus fans de toda la vida apreciarán la remasterización que aportará un sonido mucho más potente y brillante a clásicos de la talla de «The Ballad of Dorothy Parker, «Housequake», «Adore» o «U Got the Look», así como a canciones inéditas que llevan años circulando y ahora relucirán más aún si cabe. Las nuevas generaciones sin duda sentirán curiosidad por el hombre y el artista, interesadas en descubrir los títulos gloriosos de la música ochentera, animados asimismo por ídolos de hoy («Quise que mi álbum Future Nostalgia sonara a Prince», declaró Dua Lipa). Estamos ante la reedición de una de las piedras angulares de una década que se distingue por su música colorida, creativa y cool que ha vuelto para quedarse: se trata de la perla mimada del enfant terrible de la Santísima Trinidad del pop (Michael Jackson, Madonna, Prince o el rey, la reina y el príncipe).

El doble álbum de 1987 viene acompañado de la colección completa de singles y remixes de los sencillos, cuarenta y cinco temas inéditos (que van del rock al funk, del jazz fusión de Madhouse, al dance pop de Shep Pettibone), una actuación de la gira Sign ‘O’ The Times en Utrecht y el concierto benéfico que tuvo lugar en diciembre del mismo año en Paisley Park junto al coloso del jazz Miles Davis. Un ambicioso cofre que completa el espectro definitivo del cosmos personal y universal del Prince de entonces: reflexiones personales, miedos, alegrías y anhelos de un artista irrepetible y salvajemente sincero. Un mundo caleidoscópico de sonidos y texturas e historias de lo más variopintas: amantes en el paraíso, fracasos emocionales, amenazas nucleares, propuestas indecentes, filosofía, titulares de telediario, Adonis y Betsabé, el Mago de Oz, Camille, cafés y estrellas de mar, berenjenas, sida, una camarera del paseo marítimo, la cruz de Jesucristo, un terremoto, aventuras alucinógenas, un sitio en el cielo, una profesora seductora, un pingüino de felpa, un juicio por lujuria y el tren que se lleva al amor de tu vida…

Estos y muchos relatos más, disponibles por primera vez con calidad de sonido renovada, es un festín para ochenteros, mileniales, marcianos, terrícolas exquisitos y los humanos que enloquecemos con la buena música. Una cápsula del tiempo que sirve como señal para nuestra era posmoderna. La suerte está echada, el próximo 31 de enero de 2022, que gane el mejor en la 64 Gala de Premios Grammy, que se celebrará en el Crypto.com Arena (antes Staples Center) de Los Ángeles.

Marcelo Chaparro Santana es filólogo, traductor y escrito y autor de Prince: la imagen púrpura (Appleheadteam Ediciones, 2019), My Name Is. Las identidades alternativas de Prince Rogers Nelson (Libros Enlace Funk, 2021), George Clinton Saved Our Lives (Libros Enlace Funk, 2021) y Beyond the Lyrics: Prince (Buuk, Ediciones, 2021).

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