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Entrevista con el creador del «cine de la mente»

Coincidiendo con la celebración del cuarenta aniversario del estreno de El Ser, he aquí otro capítulo de la fructífera colaboración entre el cineasta catalán Sebastià D’Arbó y la editorial Applehead Team: el libro oficial de la película. En él se analiza al detalle la trama, la producción y el rodaje de la cinta, de la mano del mismo D’Arbó y de Diego Peñalver, incluyéndose entrevistas tanto a miembros del equipo artístico (donde destaca la protagonista, Mercedes Sampietro) como del equipo técnico. Y se completa con un apartado especial dedicado a la investigación parapsicológica relacionada con el tema que se desarrolla en el largometraje. Con este volumen prosigue, entonces, la merecida reivindicación de la obra del primer director que supo llevar a las pantallas de nuestro país lo paranormal de manera rigurosa y vibrante. Y qué mejor que charlar con D’Arbò para saber un poco más sobre esta publicación y para ahondar en los aspectos destacados de su carrera, tan inaudita dentro del panorama cultural español. Y es que pocas veces el adjetivo «pionero» ha tenido tanto sentido hablando de nuestro cine.

Hola Sebastià. Sé qué Diego Peñalver y tú acabáis de estar en Sitges con 40 años de ‘El Ser’. ¿Qué tal la presentación?

Ha ido muy bien. La presentación fue doble, primero la proyección de El Ser en una sala de cine que estaba completamente llena, incluso con personas jóvenes que se quedaron fuera, y luego la presentación del libro en la carpa del FNAC, que también estuvo llena y donde se vendieron libros y películas.

¿Qué recuerdos personales guardas de tu relación con el festival?

Muy romántica, porque yo ya estuve en la primera edición del festival que tuvo lugar en 1968. Incluso gané el primer premio en 1974 con la película Valdemar, el homúnculos dormido. Años más tarde, el festival, conjuntamente con la Academia del Cinema Català, me homenajeó como reconocimiento a toda mi carrera. Concretamente estoy agradecido a su director Ángel Sala, y últimamente también al director de la sección Brigadoom, Diego López.

Se trata del tercer libro que se publica en Applehead Team sobre tu figura y tu obra. El primero fue la biografía Más allá del cine de Sebastià D’Arbó, que tuvo como origen una entrevista que te hizo Diego Peñalver para Exhumed Movies. Esta pregunta también se la he hecho a él en otra entrevista: ¿qué recuerdas de ese primer encuentro?

Pues ciertamente él me ofreció publicar un reportaje-entrevista sobre mis películas en la revista, cosa que hicimos, y fue muy bien recibido por los lectores. Entonces vi que Diego escribía bien y creo que fui yo el que le propuse hacer el primer libro, Mas allá del cine de Sebastià D’Arbó. Yo tenía ofertas de dos o tres editoriales y entre las propuestas tuve el acierto de elegir Applehead Team.

Y, a partir de ahí, la colaboración ha seguido siendo fructífera, porque ya vais, tras 40 años de ‘Viaje al más allá’, por el segundo paso de la reivindicación de tu trilogía del «cine de la mente». ¿Qué supone para ti volver a los días en los que filmaste estos largometrajes? El recordar los entresijos de su elaboración, el rodaje, el montaje…

Después de más de cuarenta años transcurridos desde la producción de las películas me acuerdo de poco, pero como soy una persona organizada guardo tres dosieres de cada una de ellas en forma de álbumes escritos, gráficos y fotográficos sobre todo lo concerniente a ellas. Además tengo todavía más material de archivos fotográfico que no hemos utilizado. Eso es lo que tiene ser un buen profesional.

¿Qué te ha sorprendido más de esta mirada hacia atrás? ¿Alguna revelación a posteriori?

Me sorprende constatar casi dos generaciones después lo bien que están hechas la películas y el halo mágico que desprenden. Se han convertido de culto, y para las nuevas generaciones ya son míticas.

Por cierto, ¿cuándo y cómo surgió la idea, o quizás la necesidad, de hacer el «cine de la mente», un cine en donde la aproximación a estos temas del misterio se hiciera de manera tan rigurosa? ¿Hubo alguna especie de clic o fue un proyecto que fuiste madurando con el tiempo antes de rodar Viaje?

Estas son películas de tesis. Yo siempre me he dedicado a la docencia e investigación de los fenómenos paranormales que estudiamos en parapsicología, por lo tanto, cuando tuve la ocasión de hacer mis propias películas, lógicamente las hice sobre los temas que conozco en profundidad. Mi finalidad era transmitir al gran público la existencia de un mundo desconocido que nos rodea, que no por ser invisible deja de ser menos real. Mi trilogía de películas parapsicológicas denominadas el «cine de la mente», y que también dieron origen al género del docuhorror, son películas de tesis sobre el mundo de los fenómenos paranormales y lo certifico presentándolas personalmente antes de que empiece cada una.

¿Hay algo que quieras destacar en concreto de El Ser, el segundo largometraje de la serie, o si este tiene alguna diferencia respecto a los otros dos de la trilogía?

Sí, El Ser es mi mejor película, porque está muy académicamente planificada, incluso quizás este hiperplanificada, pero era necesario hacerlo así para mantener el suspense durante una hora y media encerrados prácticamente siempre en una misma casa. Las poquísimas escenas exteriores están creadas para oxigenar la historia y evitar la claustrofobia. También debo decir que el mantenimiento atmosférico de este constante misterio no hubiera sido posible sin la soberbia interpretación de Mercedes Sampietro, una extraordinaria actriz, la mejor con la que he trabajado.

Dinos algo de la tercera película de la trilogía parapsicológica Más allá de la muerte.

Cierra «aparentemente» este ciclo y lo hace desde una perspectiva distinta a las demás, porque va más allá del fenómeno paranormal al uso. En ella nos centramos en dar a conocer los experimentos médicos secretos que los nazis del grupo esotérico Thule efectuaron con el propósito de intentar conocer que es lo que hay más allá de muerte, con el añadido de que luego se intenta que la persona muerta pueda volver a esta vida con el suficiente grado de cognición como para ser capaz de explicar que es lo que hay en realidad más allá. Un tema trascendente. Os adelanto que para cerrar la trilogía también vamos a publicar el libro de Mas allá de la muerte en Applehead Team.

Una excelente noticia. Pero, has dicho «aparentemente», luego hay otro título de tu filmografía que puede formar parte de esta trilogía. Entonces sería una tetralogía.

Pues sí, hay algunos estudiosos que afirman que mi película Acosada conforma la tetralogía, porque también trata de la mente, pero en este caso compendiando el añadido del cerebro y no solamente el concepto de la mente. Trata de una mujer que mata a su marido, pero antes de que muera, su cerebro es trasplantado al cuerpo de otra persona también a punto de morir. Así que este segundo hombre sigue viviendo pero con el cerebro del otro, con los recuerdos y los sentimientos hacia la asesina. Entonces, esta «nueva» persona se venga de la mujer. Es un tema apasionante que se adelantó a la época de los trasplantes.

Acosada la rodaste antes de hacer Más allá de la muerte, ¿por qué motivo?

Por una cuestión logística, ya que era el guion que tenía más a mano para llevar a la gran pantalla, estaba terminado y listo para filmar. Este guion lo escribió Luis Murillo, al igual que el de El Ser. En cuanto terminé la película volví a la trilogía que tenía en mente hacer. Volví a Más allá de la muerte, con guion de Antonio Colomer y Juan Borras, que firmó como Jean Colbor. Mención especial merece el trabajo efectuado por la brillante actriz Victoria Vera, con la que hicimos una película redonda.

Además de estas cuatro películas, hiciste otras más, que no son tan conocidas.

La última que hice en la década de los 80 fue Cena de asesinos, con guion también de Luís Murillo, un thriller que era una adaptación de una serie televisiva hecha en Argentina titulada El pulpo negro, protagonizada también por Narciso Ibáñez Menta. Pero en la versión cinematográfica española tuve que cambiar muchas cosas, entre ellas que no pude contar con la participación de Menta, pues ya no estaba bien de salud. Lo más grave fue que el productor, que era italiano, se creía que hacíamos un spaghetti western. Rodó escenas que no estaban en el guion y, para colmo, montó él solo la película, creo que en Roma, sin mi intervención, desvirtuando la historia. Cuando la vi de estreno en Sitges me quede helado y entonces dije la famosa frase: «Cena de asesinos, o cuando el asesino es el productor». Ahora, más de treinta años después, he recuperado los derechos y voy a intentar remontarla para publicarla también en DVD. Una especie de montaje del director con la única finalidad de que los aficionados, coleccionistas e historiadores del cine la conozcan. Sin embargo, en el aspecto comercial también debo decir que Cena de asesinos se llevó al mercado del cine en Cannes y es la película mía que más se ha vendido en todo el mundo en inglés, incluyendo en los países del Lejano Oriente.

Ya en el siglo XXI volviste al cine grande, no el que hacías en TVE, con otra película, en este caso un documental monográfico dedicado a un prestigioso personaje del mundo de la hipnosis y la parapsicología, el profesor Fassman.

Cierto, el personaje fue el doctor José Mir Rocafort (Fassman), el mejor hipnólogo de habla hispana que ha habido en la historia. Fue mi mentor, mi profesor y mi amigo durante un tiempo, incluso me bautizó con el nombre artístico D’Arbó, la contracción de Daniel y Arbonés. Tengo la certeza de que sin su intervención en mi vida yo no hubiera sido quién soy en el campo de la hipnosis y las paraciencias. Con motivo de un aniversario de su muerte hice de El misterio Fassman un homenaje de reconocimiento por parte de un alumno a su profesor. Proyecté la película ante todos los seguidores esotéricos presentes en el salón Magic International y fue tal su acogida que luego la proyecté en las salas de cines. En fin, tuve que realizarla en soporte video digital, porque el cine se había acabado… Esta película quedará para la historia y fijará audiovisualmente en el tiempo la existencia de un personaje universal irrepetible en el mundo de la hipnosis.

Y luego hiciste la última, El pionero. ¿Es un autohomenaje?

No, en realidad es una propuesta que me llegó. Me la hizo el profesor de cinematografía y realizador de documentales madrileño Luis Esquinas. La acepté, también la produje. Desde entonces ambos formamos equipo, porque él conoce muy bien el medio. El pionero es una peli de reconocimiento a mi labor profesional que recorre más de cincuenta años en el cine, la televisión, la radio, la prensa y la literatura. Sin olvidar que también soy editor y aventurero. Y, por supuesto, está mi trabajo en el campo de la parapsicología y la hipnosis.

Aparte de los estupendos y muy reveladores textos que contienen los libros publicados en Applehead Team, tuyos, de Diego Peñalver y de las firmas invitadas, hay que destacar toda la documentación gráfica. Es impresionante y a uno le hace pensar cómo serán los archivos D’Arbó. Los has mencionado antes. ¿Nos puedes dar más detalles?

Todo está muy ordenado en mis archivos, porque mantengo tengo la disciplina de un profesional. Si bien ha costado trabajo confeccionar el libro y el material extra del DVD. Mis archivos escritos, fotográficos y cinematográficos; el material audiovisual en soporte video, así como también los libros, enciclopedias, cursos docentes, revistas, artículos y hasta las fotonovelas están guardados en dichos archivos, que es extraordinario. El problema a no muy largo plazo es saber dónde irá a parar todo este material el día que yo traspase hacia la dimensión desconocida del más allá…

Uno de los puntos fuertes de 40 años de ‘El Ser’ es la inclusión de un buen número de páginas del storyboard. Una idea fantástica.

Pues sí, lo hemos hecho en primer lugar para dar a conocer mi método de trabajo profesional, basado en tener guiones de hierro, y, por otra parte, lo hemos hecho con la finalidad de satisfacer el interés de los buenos aficionados y coleccionistas.

Lo cierto es que en las últimas dos décadas ha sido muy difícil ver tu obra cinematográfica, porque estaba descatalogada en el circuito comercial. ¿Cuál ha sido tu contacto con ella durante ese tiempo? ¿Tuviste muchas oportunidades de volver a verla?

Sí, las veía, porque yo conservo los materiales, sin embargo no las había sacado antes al mercado por dos motivos. Primero, porque durante este espacio de tiempo trascurrido de casi dos generaciones, desaparecieron los laboratorios donde se guardaban los negativos, embargados por los trabajadores. Luego, la desaparición de las empresas coproductoras y distribuidoras con las que hice las películas: se produjeron apropiaciones indebidas y todo ello motivó que para recuperar las películas muchos productores tuviéramos que juntarnos y contratar un gabinete de abogados para solucionar los problemas. Al final, quién la sigue la consigue, y sí, conseguí recuperar unas películas que tienen alma propia, basándome en que la Ley de la atracción existe y funciona.

El segundo motivo fue dejar que pasara el tiempo para que se revalorizaran las películas. Hemos visto con el tiempo que se han convertido en películas de culto y ahora son muy valoradas. Concretamente, las pelis de la trilogía se han convertidas en míticas.

Hasta que llegamos a la actualidad, a las esplendorosas copias que estáis haciendo ahora para su venta en DVD y en Blu-ray. ¿Qué se siente cuando ves renacer tu obra en todo su merecido esplendor?

Pues siento orgullo por el trabajo bien hecho y satisfacción por poder mostrar a las viejas y las nuevas generaciones las películas del género fantástico parapsicológico que hicimos aquí en la década de los ochenta y que exportamos al exterior. Ojo, no de fantaterror, con el que no tengo nada que ver. Que quede claro que lo hicimos los últimos cineastas del siglo pasado, ya que el cine como tal ya no existe desde la década de los noventa. Ahora hacemos audiovisuales.

Veo que no te llevas muy bien con el cine digital. ¿Cuáles han sido tus experiencias con él como profesional?

El lector de esta entrevista debería conocer mi vida profesional, que se explica exhaustivamente en el libro Más allá del cine de Sebastià D’Arbò para saber distinguir cuál es mi trabajo en el cine y cuál en la televisión, donde también fui uno de los pioneros. No es solamente una cuestión semántica entre soporte fílmico y el digital, sino del lenguaje audiovisual, de una sintaxis visual que es diferente. Mira las películas de hoy en día y verás que muchas parecen megavideoclips. Te recuerdo que también se han manifestado en contra grandes cineastas como Scorsese, Coppola y de Palma entre otros. Incluso Spielberg dice que ya nunca más volverá a retocar sus películas digitalmente. Sin embargo, aceptando que el cine como tal ha muerto, ahora nos vemos abocados en el presente y en el futuro a hacer lo que llaman cine digital, que en realidad es virtual. Y mis dos últimas películas las he tenido que hacer en soporte de video digital, como te he dicho antes.

Por otra parte, el soporte video lo utilizo muy eficazmente siempre en mis programas de televisión, porque también trabajo con video prácticamente desde que nació, He estado casi treinta años en TVE. Ahora bien, el video no es el  cine.

¿Puedes ahondar un poco en estas ideas? ¿Tiene que ver también, quizás, con tus experiencias cómo espectador?

Salvo las películas de superhéroes, que son una porquería, las demás obras audiovisuales que, aunque sean grabadas en video, sigan una gramática narrativa cinematográfica, me parecen perfectamente aceptables. Sin embargo ¿qué herencia cinematográfica dejaremos para la posteridad? ¿Solamente las pelis de los superhéroes? Ya no se harán películas como Lo que el viento se llevó, Ciudadano Kane, Casablanca, Raíces profundas, Duelo de Titanes, Cantando bajo la lluvia, La reina de África, Solo ante el peligro, etcétera, etcétera.

El cine es la forma de expresión artística propia del siglo XX, de una época desaparecida que ya nunca más volverá. Todavía conservo en mi museo las viejas cámaras Arriflex de 35 mm y las Paillard Bolex de 16 mm, también las  de 8 mm, súper 8 y hasta mi viejo equipo de 9,5mm, que fue el sistema primigenio anterior a todos los demás. Este será mi otro problema: ¿cuál será el destino de mi museo cinematográfico?

Seguramente guarda relación con lo anterior que estás comentando: dices explícitamente, en los libros, y hablando desde la perspectiva de cineasta, que prefieres los efectos ópticos y manuales a los actuales efectos especiales digitales.

Evidentemente los primeros son más reales, porque son auténticos. Los efectos digitales son pura manipulación electrónica y, por lo tanto, son falsos. Ni siquiera la imagen grabada en video es latente, es una imagen virtual, porque no existe. Sin embargo, los profesionales, ahora y en el futuro, estamos abocados a trabajar en digital.

¿Sigues yendo al cine? ¿Qué opinas de las plataformas como forma predominante de ver películas? Y con el peligro de nuestra se convierta en el único lugar para hacerlo…

Sigo yendo al cine si es posible cada semana y no precisamente los días del espectador, que es más barato. Lo hago por dos razones. La primera, para conectar con el espíritu del cine y disfrutar del espectáculo en pantalla grande. El segundo motivo es para ayudar a las empresas de las salas. Las plataformas tienen dos aspectos encontrados: el primero es positivo, porque te facilita ver cualquier filmografía; el segundo aspecto es negativo, porque produce el adocenamiento de la gente, que ya no necesita ir al cine y con ello pierde su esencia. Es como si viéramos un cuadro en la pantalla de una tablet o un móvil, es una aberración. Por otra parte hay una competencia desleal que está matando al cine: si por solo  8, 9 o 10 euros puedes ver en tu casa la cantidad de películas que quieras, ¿cómo luego vas a pagar 11, 12, 13 o 14  euros o más por ver una sola película en una sala?

¿Hay alguna película o películas con temática parasicológica en la historia del séptimo arte que, en tu opinión merece la pena destacar?

La leyenda de la mansión del infierno, Al final de la escalera, El exorcista, La semilla del diablo…Y The Innocents, Suspense en España, la de 1961. Todas ellas son extraordinarias.

¿Y otras en general que, en tu opinión, sean irrepetibles?

Lo que el viento se llevó, Casablanca, Ciudadano Kane, El nacimiento de una nación, Intolerancia, Los diez mandamientos, Cleopatra, La conquista del Oeste, Ben Hur, El Padrino… Las nuevas versiones que han hecho de algunas de ellas han resultado ser una porquería. 

Me encanta la trilogía de El padrino. También con los añadidos extra efectuados más recientemente Creo que las tres películas son perfectas en interpretación, planificación, iluminación y ritmo pausado.

A mí la única película del mundo mundial que me hubiera gustado hacer es Lo que el viento se llevó. Sentó las bases de la producción cinematográfica profesional y de ella surgieron cantidad de oficios dentro del sector cinematográfico. Me hubiera gustado haber conocido personalmente y entrevistado a David O. Selznick. A Hitchcock sí que le conocí. El día que desaparecieron los grandes estudios con sus grandiosos productores empezó el principio del fin del cine.

Por cierto, tu opinión sobre los críticos de cine no es muy buena, lo cuentas en este último libro. ¿No te has encontrado con ninguno diferente a lo largo de tu carrera o simplemente como lector? La del crítico, ¿es una figura de la que se puede prescindir o forma parte fundamental a la hora de difundir y fomentar la cultura?

A los profesionales no nos sirven para nada su opinión, por el solo hecho que ellos, los críticos, no tienen una formación cinematográfica que valide su opinión autorizada para analizar nuestras películas. Es como si yo me permitiera criticar el trabajo de los cirujanos por muchas operaciones que haya visto en pantalla, mi opinión sería nula. Valoro solamente las críticas provenientes de profesionales del cine que saben y son más expertos que yo, no la de los «plumillas». Algunos críticos pueden ser buena gente, pero frecuentemente no saben los que se dicen. Pienso de ellos como lo hacían Chaplin, De Mille, Ford, Huston y, sobre todo, Hitchcock.

Volviendo al otro campo de tus desvelos, la parapsicología y su divulgación, ¿cómo ves su presencia en los medios y en el mundo intelectual en estos tiempos? ¿La gente es ahora más receptiva que antes al mundo del misterio? ¿Qué te gustaría que cambiase?

Creo que los medios de comunicación ya no prestan suficiente interés al esoterismo, que no es mi caso, porque también soy periodista especializado en antropología cultura fantástica. Sin embargo, el campo del misterio en general sí que polariza la atención de la gente. No hace mucho y como una prueba de ello dije en TV3: «Vamos a hablar del misterio del café», y automáticamente todo el personal del plató prestó atención. El misterio atrae y gusta.

Para acabar, los conocedores de tus largometrajes ya saben, o pueden imaginarse, qué van a encontrar en los libros dedicados a ellos. Pero ¿qué les dirías a las personas que aún no se han acercado a tu obra cinematográfica y tienen en estos volúmenes una buena razón para hacerlo?

Que no se pierdan la oportunidad de conocer el mundo oculto que nos rodea. Les daría una sabia recomendación latina que dice así: «Sapere aude». Es decir: «Atrévanse a saber».

Pinchando aquí encontraréis la COLECCIÓN D’ARBÓ en APPLEHEAD TEAM

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