Pocos libros nos ofrecen de manera tan entusiasta pasar por «la puerta de los sueños» como las memorias de Enzo G. Castellari, El cineasta se rebela. Además, es amplísimo el abanico de sorpresas que estas páginas brindan a los aficionados del séptimo arte: las disfrutarán los amantes del cine de género y del clásico, también los apasionados del cine italiano y del universal; asimismo quienes tengan interés en saber cómo se hace las películas (el libro funciona a veces como ameno manual explicativo) o por conocer el funcionamiento de la industria en Europa durante la segunda mitad del siglo XX. Eso sin contar que todo viene condimentado con jugosas anécdotas donde aparecen grandes directores y estrellas internacionales. En cierta manera, podría definirse El cineasta se rebela como el complemento perfecto de Meditaciones de cine, de Quentin Tarantino, quien se ha declarado alumno de Castellari y también protagoniza varios momentos en esta obra autobiográfica.
Añadimos a continuación una segunda tanda de pequeños fragmentos de la narración de este camino profesional y personal que ha trazado alguien que ha vivido siempre por y para construir esa puerta maravillosa que abren las pantallas blancas.
Traficantes de corrupción. El camino de la droga (1977)
«Un viaje a Londres muy agradable. El encuentro con David Hemmings lo es aún más. Acaba de hacer una película como director, productor e interprete, ahora en fase de posproducción. Me cae bien al momento. Es despierto y muy inteligente. Tiene un pelo muy bonito, largo, sedoso y entrecano que le va muy bien al personaje que le propongo: un jefe del servicio secreto que lucha contra el tráfico de droga, que empieza en Colombia, atraviesa el Pacífico y llega primero a Hong Kong, después a Ámsterdam y, finalmente, a Italia. El “camino de la droga”».
Aquel maldito tren blindado (1978)
«Esta es la historia de un grupo de oficiales estadounidenses, condenados por varios motivos, a los que van a trasladar para procesarlos. Durante el traslado, el convoy donde viajan es bombardeado y cinco se salvan y huyen. Tendrán que superar las líneas alemanas poniendo en práctica mil trucos y engaños para evitar a los boches… Hasta que caen en manos de la Resistencia, que los estaba esperando… Los partisanos, en realidad, esperaban a unos especialistas americanos, unos paracaidistas, con los que van a llevar a cabo una misión muy especial: destruir el tren que transporta las cabezas de los misiles V2 alemanes».
El día del Cobra (1980)
«Franco realiza a una velocidad sorprendente una persecución por unas veinte plantas de escalera de incendios. Baja los escalones de cuatro en cuatro y salta de un rellano a otro, y después viene la “carrera” que añadimos en todas nuestras películas. Exhibe cuando corre una potencia imparable. El perseguido, a quien interpreta un exboxeador eslavo, Sasha D’Arc, es alguien preparado, que se entrena y posee arrojo, pero no consigue seguirle el ritmo a Nero y, después de un par de tomas, le fallan las piernas y se cae de manera espectacular. ¡Menudo papelón!».
Tiburon 3 (1981)
«No quiero omitir el detalle de que, en todo el mundo, se han rodado una cincuentena imitaciones desde que Jaws se estrenó. ¿Por qué se ataca solo mi película? Porque está bien hecha, gusta al público y ha recaudado 2.200.000 dólares solo en el primer fin de semana, justo en Los Ángeles. ¡He ahí la razón! ¡¡Les ha entrado miedo!! La afirmación es poderosa y el público me da la razón. El juez manda a la gente que se calle».
1990: Los guerreros del Bronx (1982)
«Elegimos las calles, los portales y las plazas. Llegamos al puente de Brooklyn. Hay un gran ensanche, justo debajo del puente, que llega hasta el río. Una localización perfecta para ambientar la reunión de los motoristas de la banda y el encuentro con Ogro, el jefe de los jefes. Recorro el lugar haciendo fotos, hasta veo que bajo el puente hay… un batería que está tocando. Una extraordinaria imagen inesperada. […] Me fascina lo que veo. Le digo enseguida a Lucci que hable con él y le pida su dirección; […] me gustaría que también estuviera él, pues enriquecería mucho el ambiente del encuentro de los guerreros».
Light Blast (Relámpago) (1985)
«Tengo que verme con el stunt coordinator. Me espera en el hotel para presentarme a los chicos de su equipo. Vemos el vídeo de los stuntmen, varias escenas de acción de películas rodadas en la ciudad. Son unos jóvenes muy buenos, físicamente bien preparados. Han leído el guion y han redactado una lista de los momentos de acción descritos en él; están listos para explicarme cómo los realizarían. Los escucho con interés, y cuando soy yo quien les explica cómo los quiero, me dan la enhorabuena. Les entusiasma tener la oportunidad de trabajar con un director ducho en la acción cinematográfica».
Caribbean Basterds (2010)
«Suena el teléfono.
Hola, Enzo, soy Maurizio…
Hey, ¿qué tal?
Muy bien… Mira, ¿en qué andas últimamente?
He terminado a medias una cosa y tengo que esperar unas semanas para retomarla…
Tengo una película para ti, de mucha acción…
¿Y dónde se rueda?
En el Caribe, en Isla Margarita…
¡La hago!»


